Más de cien empresas que trabajan con el Ayuntamiento han suscrito cláusulas sociales de género

Ciento siete empresas que han accedido a un contrato público con el Ayuntamiento de Zaragoza se han comprometido con cláusulas sociales de género que ahora se van a exigir también a entidades, ong y colectivos que reciben subvenciones municipales pero también a todos los ámbitos de la administración local de la capital aragonesa.

Todas las empresas que quieran optar a alguna de las licitaciones del Consistorio zaragozano deben adoptar cláusulas sociales de género y ya han sido 687 las empresas que en los dos años que lleva funcionando la Oficina Técnica de Transversalidad de Género (OTTG) han debido analizar su situación laboral desde una perspectiva de género.

Así lo han explicado la concejala de Educación e Inclusión del Ayuntamiento de Zaragoza, Arantza Gracia, y la responsable de la OTTG, Pilar Maldonado, en una rueda de prensa para explicar las acciones que se han llevado a cabo durante estos dos últimos años.

Las cláusulas de género obligan a las empresas contratistas a que al menos un 40 por ciento de sus nuevas incorporaciones de personal sean del sexo que menos representado esté en ese sector y a trabajar para que los puestos de trabajo cualificados, de responsabilidad o gerencia sean ocupados de forma paritaria.

Plan de Igualdad

Las empresas con más de 250 personas en plantilla también deben diseñar y ejecutar un Plan de Igualdad o, si tienen menos, deberán llevar a cabo un mínimo de tres “nuevas” acciones en materia de conciliación de la vida personal, familiar y laboral con las que no contaran previamente, como ha incidido Maldonado.

Todas deben garantizar la adopción de medidas para prevenir, controlar y erradicar el acoso sexual, por razón de sexo u orientación sexual; hacer estudios de prevención de riesgos laborales con perspectiva de género; utilizar un lenguaje no sexista en toda su publicidad, imagen o materiales, y presentar estadísticas desagregadas por sexo y edades, para poder conocer la población en la que incide el contrato.

El Ayuntamiento ahora quiere además introducir el enfoque de género también en los presupuestos con el fin de saber a quién se dirigen los esfuerzos y como contribuye la ciudad a ser más igualitaria.

Para ello, todos los datos que se recojan relativos a movilidad, subvenciones u otros estudios se realizarán por género con el fin de corregir situaciones como que la mayoría de las ayudas en materia deportiva se conceden a clubes de deportes masculinizados o que el transporte público, utilizado en mayor proporción por mujeres que por hombres, conecte con los centros educativos o sanitarios.

Pero también para invertir la proporción de mujeres que trabajan en sectores como la ayuda a domicilio o la limpieza con el fin de garantizar que ocupen también puestos intermedios o de dirección y que haya más hombres en los escalafones más bajos.

Medidas en el Ayuntamiento

Según la concejala, “de poco serviría que las empresas suscriban planes de igualdad o de conciliación si el Ayuntamiento no los tiene”, motivo por el que el trabajo en esta materia se hace desde la transversalidad y que cualquier política que se ponga en marcha se sepa a quién va dirigida.

Y es que, ha explicado Pilar Maldonado, en las instituciones, sin ser conscientes, se están repitiendo modelos y manteniendo la desigualdad y lo que permite la transversalidad es afrontar el cambio desde la raíz.

Entre las medidas ya puestas en marcha por el Ayuntamiento de Zaragoza destacan además un protocolo de prevención y atención al acoso sexual, acoso por razón de sexo y acoso por orientación sexual para la plantilla municipal y una instrucción para la facilitar la acreditación administrativa a las personas transexuales con su nombre y género en cualquier servicio municipal (bibliotecas o centros deportivos, entre otros) y para la utilización de un lenguaje inclusivo y no sexista en la documentación.

Asimismo, se cuenta con un plan de igualdad que incluye 72 acciones para hacer frente a las desigualdades de género en el empleo público y un plan de formación en diferentes áreas: una sensibilización general obligatoria, otra para los colectivos más masculinizados como infraestructuras o brigadas, otra especializada y otra determinada.

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