Viviendas ecoeficientes y sostenibles para democratizar el bienestar

 Un Planeta mejor, una ciudad más saludable, con unos habitantes más sanos y felices, requieren de casas confortables y de calidad. La construcción o rehabilitación de edificios ecoeficientes y sostenibles es la vía para conseguirlo y desde el gobierno municipal y Zaragoza Vivienda están comprometidos con que la capital aragonesa siga en la vanguardia de la construcción respetuosa con el medio ambiente y generadora de mayor bienestar para sus usuarios.

Cuando vayamos a comprar una casa o rehabilitemos la que ya tenemos, seguramente buscaremos confort, ahorro energético, salubridad y revalorizar la vivienda, en el caso del arreglo, o que mantenga una buena tasación en el tiempo, en el caso de la compra. Pues esas son justamente las ventajas que ofrecen las viviendas autosuficientes.

La sociedad municipal Zaragoza Vivienda lleva más de diez años orientando el fomento de las rehabilitaciones hacia la consecución de este tipo de hábitats y su obra nueva se centra ya en exclusiva en la edificación eficiente, un ámbito en el que Zaragoza se encuentra en la vanguardia del Estado español gracias sobre todo a la decidida apuesta municipal por una clase de viviendas que dentro de dos años serán obligatorias por ley.

Trabajos de rehabilitación integral del edificio de viviendas sociales de la calle Tellería, en el barrio Oliver

Características

Pero, ¿qué es una vivienda ecoeficiente y sostenible? Son casas que requieren un bajo gasto energético para mantenerlas calientes en invierno y frescas en verano. Con una buena rehabilitación, se pueden conseguir rebajas en la factura de electricidad y gas de entre un 25-70%. En obra nueva puede llegarse hasta un 90% respecto a construcciones convencionales.

Son casas que además generan una muy baja emisión de dióxido de carbono (CO2) y otras partículas a la atmósfera, gracias a su mejor aislamiento y a la reconversión de sus sistemas de calefacción-refrigeración, que no utilizan combustibles fósiles.

Como tercera característica definitoria, las viviendas autosuficientes utilizan para su funcionamiento energía proveniente de fuentes renovables y la incorporación de materiales respetuosos con el medio ambiente.

Además, estas viviendas aportan una ventaja adicional muy importante: garantizan mayor salud para sus habitantes. La continua renovación del aire y su permanente filtrado proporcionan una atmósfera mucho más limpia y por tanto más saludable para quienes la disfrutan.

Los aspectos clave sobre las propiedades de este tipo de domicilios lo facilitan tres de las técnicas responsables de poner a Zaragoza Vivienda en punta de lanza de las nuevas edificaciones que pretenden ser más confortables para su usuarios, así como más respetuosas con el medio ambiente. La licenciada en Filosofía y Letras responsable de Proyectos Europeo y de Innovación; la arquitecta técnica responsable de la ejecución de los proyectos bioclimáticos; y la arquitecta que coordina el diseño y gestión de programas de ayudas para el fomento de la rehabilitación privada.

Viviendas ecoeficientes del grupo Andrés Casamayor, del barrio de Las Fuentes

Algo más caras, pero mucho más rentables

Estas profesionales de Zaragoza Vivienda confirman que estos nuevos criterios constructivos encarecen entre un 5% y un 10% las nuevas promociones de vivienda social diseñadas “para alcanzar máximos estándares de aislamiento, como los que se propone Zaragoza Vivienda, donde pretendemos conseguir edificios de emisiones casi cero”, matiza la arquitecta técnica.

Pero, ¿merece la pena gastar más por este tipo de viviendas? La respuesta es contundente: sí, tanto por interés y compromiso personal (mayor confort, ahorro energético, contribución a la lucha contra el calentamiento del Planeta), como por puro pragmatismo, porque dentro de dos años la Directiva europea 31/2010/UE que define estas construcciones será de obligado cumplimiento en el Estado español, como por la oportunidad de vivir en un entorno más saludable.

Además, la mayor inversión que requiere un piso de esas características se amortiza a los 5-6 años de haberlo adquirido por rebaja en el gasto de energía. A partir de ahí, es todo ahorro.

La necesidad de transformar el parque de viviendas en residencias eficientes y sostenibles la justifica un dato elocuente: el parque inmobiliario es el responsable del 40% de las emisiones de CO2 en la Unión Europea, según datos recogidos en la .   Directiva 2012/27/UE, relativa a la eficiencia energética.

Por el compromiso con la lucha contra el cambio climático, la actual corporación municipal y Zaragoza Vivienda han querido adelantarse a las exigencias normativas y promueven y rehabilitan viviendas con criterios ecológicos y de respeto medioambiental desde hace tiempo.

“En los bloques con más de 30 años de antigüedad es difícil conseguir una reducción casi total de emisiones, pero la demanda de calefacción puede rebajarse un 50% si se mejora el aislamiento de fachadas y cubiertas, así como con el cambio de carpinterías a unas verdaderamente estancas”, explica la arquitecta.

Consumo ‘casi nulo’

Zaragoza Vivienda ha llevado a cabo, con el apoyo de fondos europeos, la rehabilitación con criterios medioambientales de un edificio de pisos sociales del Casco Histórico.

La sociedad municipal está ahora inmersa en un bloque de 53 viviendas de la calle Maestro Tellería del barrio Oliver. Allí la actuación es más ambiciosa, puesto que se trata una rehabilitación integral que persigue limitar el consumo de las viviendas a 25 Kw·h/m²año, muy por debajo de las estimaciones que creen que se podrían marcar para los edificios de ‘consumo casi nulo’.

Esa denominación ‘consumo casi nulo’ es la utilizada en la Directiva europea y, aunque todavía no se conocen los que serán sus parámetros exactos, se estima que quedarán por debajo de los 40 Kw·h/m² de demanda máxima anual de energía.

La pauta será obligatoria dentro de dos años para todas las viviendas de nueva construcción, pero el bloque residencial de vivienda social que está rehabilitando Zaragoza Vivienda en el barrio Oliver la cumplirá antes de que acabe este año.

Una rehabilitación que se realiza con las casas habitadas, por lo que es muy importante la labor previa de información, concienciación y preparación de los vecinos, que deben asumir un periodo de obras de en torno a siete u ocho meses.

Las promociones nuevas son todavía más ambiciosas. “Nuestro objetivo es aproximarnos lo más posible al criterio marcado ‘passivhaus’ (casa pasiva), que es de 15 kilovatios por hora y metro cuadrado al año, es decir, esperamos ser mucho más exigentes que de la incipiente normativa de emisiones casi cero”, señala la responsable del programa.

Un ambicioso plan

Esas pautas marcadas por los parámetros ‘passivhaus’ son las que rigen en el ambicioso Plan de Vivienda 2018-23 recientemente presentado por el concejal de Vivienda, Pablo Híjar. Un proyecto con un presupuesto de 72 millones de euros, que espera lograr la financiación del banco Europeo de Inversiones (BEI), y que prevé grandes mejoras medioambientales respecto a la construcción convencional.

El plan contempla la construcción de 308 nuevas viviendas sociales con criterios passivhaus y sostenibles, lo que se traduciría en una reducción de emisiones de CO2 de 238.742 KgCO2/año, similar a lo que absorberían 24.000 árboles en un año, y una reducción de demanda energética de 777.362,98 kWh/año, equivalente a un ahorro monetario de 119.000 euros, sólo en demanda de calefacción.

El ambicioso plan también proyecta la rehabilitación de 842 viviendas sociales con los mismos criterios, lo que se traduciría en una reducción de emisiones de 1.359.844,14 KgCO2/año (lo que absorberían 140.000 árboles en un año) y una gran reducción de demanda energética, que rebajaría la factura por calefacción en 533.000 euros y la refrigeración en 29.000 euros.

Las funcionarias de Zaragoza Vivienda defienden con entusiasmo el plan en cuya elaboración han participado activamente y respaldan su excelencia técnica. Ahora hace falta que el Pleno municipal le dé el visto bueno para que el BEI otorgue a su vez los créditos preferentes para que arranquen las obras. “Confiamos en que salga adelante además de ser un proyecto de ciudad, es una necesidad social y una exigencia de Europa, por encima de intereses políticos”, subrayan las técnicas.

A eso añaden que la iniciativa ha generado una gran expectativa en el sector de la construcción zaragozano, para el que “supondría un gran revulsivo, además de que generaría miles de puestos de trabajo”, subrayan.

Operarios trabajando en el aislamiento de la fachada de un edificio zaragozano para transformarlo en ecoeficiente y sostenible

Ya no es lo alternativo, sino la alternativa

Ese sector privado es otro de los ámbitos en el que se mueve la acción reformadora de los estándares de edificación promovidos desde Zaragoza Vivienda. La arquitecta de Zaragoza Vivienda explica que desde 2009 se están aplicando criterios medioambientales y sostenibles en la concesión de ayudas para las rehabilitaciones de edificios privados subvencionadas desde la sociedad municipal.

La arquitecta incide también en el sensible aumento de las cuantías dedicadas a este fin: “de 1,8 millones hace tres años hemos pasado a los 3,6 millones de este ejercicio”, lo que supone que en la actualidad 10 edificios, o lo que es lo mismo, 166 viviendas de la ciudad se estén transformando,, a los que esperan sumarse más de 20 edificios pendientes de comenzar obras este año, gracias a estos fondos, para ser bioclimáticas. “Y eso que se han quedado solicitudes fuera, porque en estos momentos todavía el presupuesto no alcanza para cubrir todas las demandas”, precisa la técnica.

La tendencia demuestra que la sociedad zaragozana está dando grandes pasos para apoyar el giro medioambiental que experimenta la construcción, las casas en las que vivimos. “El cambio se produce con algo más de lentitud entre las empresas constructoras, pero a nivel de profesionales de la construcción y sus colegios se está produciendo una reconversión vertiginosa y masiva”, asegura la aparejadora.

El mundo de la arquitectura y de la construcción debe dar respuesta a la exigencia del respeto ambiental y a la demanda ciudadana de mayor confort, seguridad, ahorro y salud. A ese respecto, las técnicas de Zaragoza Vivienda observan la acuciante necesidad de que las nuevas generaciones de profesionales estén concienciados y reciban formación profunda en estas materias..

Al mismo tiempo, las tres subrayan que debe generalizarse este método constructivo por el carácter social y solidario de la edificación y rehabilitación ecoeficientes y sostenibles. Las técnicas lo explican de forma gráfica: “las personas que acuden a la vivienda social o a las ayudas para rehabilitación son de baja capacidad adquisitiva. Estas casas les permiten vivir de forma confortable con una gasto mínimo en energía, que es la principal factura de las viviendas”. Es decir, la nueva arquitectura ayuda a democratizar el confort y el bienestar de la ciudadanía.

Así que para ellas, y deberíamos opinar lo mismo el resto, este camino hacia unas viviendas mejores y más sanas no tiene retorno. Por eso hacen suya una frase del zaragozano Víctor Viñuales, presidente de Ecodes, que al referirse a la nueva arquitectura sentenció con acierto: “Ya no es lo alternativo, es la alternativa”.

 

 

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