Los jubilados exigen pensiones dignas blindadas por ley y alertan sobre la exclusión de la soledad

Más de mil personas del colectivo de mayores se han manifestado esta tarde del lunes 1 de octubre por el centro de la ciudad para defender el sistema público de pensiones y para reivindicar unas jubilaciones dignas, cuyas cuantías estén aseguradas por una ley y por la propia Constitución.

La manifestación ha coincidido con la celebración del Día Internacional de los Derechos de los Mayores, a la que se ha sumado el colectivo de jubilados zaragozanos de forma reivindicativa y ruidosa con una marcha que ha partido desde la Glorieta Sasera hasta la plaza del Pilar.

José Luis Cabello, portavoz de la Coordinadora de Pensionistas Aragoneses, ha subrayado que la situación actual “no garantiza una vejez digna” a miles de personas en el Estado español, pese al reciente acuerdo suscrito por las diferentes fuerzas políticas dentro del Pacto de Toledo para que las pensiones se revaloricen de acuerdo con el incremento del IPC.

Pancarta que encabezaba la manifestación, azotada por el cierzo

Acuerdo de mínimos

Respecto a ese compromiso, Cabello ha dicho que se trataba de un “acuerdo de mínimos, que ya veremos cómo queda cuando se tenga que plasmar en el Congreso. Siempre dejan una puerta abierta para que el Gobierno de turno pueda retocar las pensiones a su antojo”.

El representante de los pensionistas ha insistido en que las jubilaciones deben blindarse por ley, “cumpliendo el mandato de la Carta Social Europea” y garantizando su incremento para mantener el poder adquisitivo de los mayores.

Respecto a la propuesta sobre pensiones del Consejo Europeo, Cabello ha alertado de que favorece su privatización.  “Esto es una guerra entre el capital financiero, el FMI, la propia Bruselas, que está propiciando la privatización y, por otro lado, la ciudadanía”, que “si tiene la fuerza suficiente para presionar a sus Gobiernos” conseguirá mantener este sistema público de prestaciones, pero “si la gente se deja avasallar y los Gobiernos se dejan convencer por Bruselas, no tendremos nada que hacer”, ha dicho el portavoz.

Aportación del capital

A juicio de José Luis Cabello, “el mecanismo para mantener el sistema público de pensiones es que no solamente aporten los trabajadores, sino también los grandes capitales”, lo que “es lógico” porque “se está sustituyendo la mano de obra” por la tecnología y “habrá que buscar una manera de que ese reparto de la riqueza, que ya no llega tanto vía salarios, llegue de otra forma”. Ha advertido de que “si no, se queda en manos de unos pocos”.

La manifestación de pensionistas, a la que también se han sumado jóvenes y personas de mediana edad, ha discurrido con toda normalidad.

Los manifestantes no han dejado de entonar consignas como “Los borbones nos roban las pensiones”,  “En el sillón no defiendes tu pensión” o la más coreada, un clásico ya en las demostraciones de los jubilados: “Gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden”.

Poner coto a la soledad de los mayores

Por otro lado, distintas voces, procedentes del ámbito sanitario, social y vecinal, han propuesto la participación de toda la sociedad para combatir la soledad, el “mayor fenómeno de exclusión social” de España al que están sometidas muchas personas mayores y también jóvenes en riesgo de exclusión.

Ésta es una de las conclusiones que se han expuesto este lunes 1 de octubre en una jornada organizada por la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ) con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores y que ha puesto el foco en la soledad, un problema de difícil solución, según han comentado, y que requiere la implicación del entorno más cercano.

Y una realidad, además, sobre la que la FABZ lleva advirtiendo durante muchos años, independientemente de que ahora haya saltado a la agenda política tras las muertes de personas en soledad ocurridas este pasado verano, ha recordado la vicepresidenta de la comisión de mayores de la FABZ, María Luisa García.

En una ciudad como Zaragoza, la marcha de la población más joven a los barrios nuevos ha provocado que, en los distritos más consolidados, como Torrero, Las Fuentes o San José, existan edificios enteros, incluso manzanas, donde sólo residen personas de edad avanzada, es decir vecinos que no tienen cerca a otros más jóvenes, a los que acudir en una situación de emergencia o cuando necesitan apoyo.

“Son los vecinos los primeros que conocen la situación en la que se encuentra el resto, junto a los médicos y los enfermeros”, ha resaltado.

Concienciación social

Por ello, desde la federación proponen como solución concienciar a la sociedad, en concreto, al entorno más cercano de estas personas mayores, como puede ser el comercio de proximidad donde habitualmente compran o la comunidad de vecinos. En definitiva, generar lazos y crear comunidad para combatir esa soledad.

Pero sin olvidar el apoyo de la administración autonómica y local, donde exigen una mayor conexión entre los servicios sanitarios, los servicios sociales y el movimiento social. “Tenemos que ser correa de transmisión entre todos”, ha subrayado.

De la misma opinión es Rosa Magallón, médico de Familia en el Centro de Salud del Arrabal de Zaragoza y concejal de IU en Utebo, quien ha asegurado a Efe que ahora mismo falta trabajar de manera “coordinada” entre todos los agentes de la sociedad.

“Tiene que haber una visión más amplia, que incluya también, por ejemplo, el área de actividad física o el urbanismo, porque la accesibilidad es un factor importante de aislamiento y a veces la solución puede ser poner un ascensor”, ha indicado.

Algo más que servicios

Durante este encuentro, ha participado también el coordinador de la Asociación de Gerentes de Servicios Sociales, Gustavo García, quien ha insistido que la soledad, el “mayor fenómeno de exclusión social de España”, según el informe anual elaborado por esta asociación, no sólo se soluciona con servicios sociales.

Estos pueden atender las necesidades básicas de la población, mediante soluciones como la teleasistencia o sistemas domóticos, pero no combaten el aislamiento al que se ven sometidas muchas personas, que no tienen ningún tipo de relación social.

En este sentido, ha puesto el foco también en la soledad que viven las personas acompañadas, por ejemplo, en una residencia. “Allí están bien atendidos, les saluda el trabajador social, el terapeuta, y con mucho cariño sí, pero igual que hacen a los demás, y todos necesitamos vínculos afectivos, el contacto con la gente mas cercana”, ha explicado a Efe.

Por eso, ha propuesto la labor de voluntariado y la buena vecindad como medidas para paliar ese aislamiento. En definitiva, crear comunidad y generar un entorno “más humano”. “Se trata de cambiar la sociedad, que la estamos deshumanizando, y eso, al final, nos pasa factura a todos”, ha concluido.

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