La economía circular, vital para la supervivencia del Planeta, sólo representa el 6% en Aragón

El sistema lineal de nuestra economía (extracción, fabricación, utilización y eliminación) ha alcanzado sus límites. Se agotan los recursos naturales y los combustibles fósiles. La economía circular propone un nuevo modelo de sociedad que utiliza racionalmente las reservas y los flujos de materiales, energía renovable y residuos que se reciclan. Su objetivo es la eficiencia del uso de los recursos, con la mínima generación de residuos reciclables. La economía circular es ya una necesidad para la pervivencia del Planeta y por eso desde el Ayuntamiento de Zaragoza se está impulsando para tratar de superar el exiguo 6% que en la actualidad ocupa en el sistema de producción local y aragonés.

Este martes 2 de octubre ha tenido lugar en la sede municipal de plaza del Pilar una jornada de debate sobre economía circular, que ha culminado una serie de actividades impulsadas por Zaragoza Dinámica para dar a conocer experiencias zaragozanas y aragonesas de este tipo de actividad productiva y para promocionarla.

Los últimos estudios sobre el impacto de la actividad humana en el Planeta y sobre el cambio climático indican que cada segundo se están vertiendo 200 kilos de plástico a los océanos. “El modelo lineal está llegando al límite de sus capacidades físicas. Nos ahogamos en residuos y el único salvavidas es el modelo circular. Hacia ahí quiere ir el Ayuntamiento de Zaragoza, aunando el esfuerzo de empresas, Universidad, investigadores, Administración y ciudadanía”, ha explicado Marisa Fernández, gerente del clúster del agua Zinnae.

Situación preocupante

La situación de partida para reorganizar el sistema productivo zaragozano y aragonés es muy preocupante. El 40% de los residuos que van al vertedero de Zaragoza son orgánicos. El reciclaje en global sólo alcanza al 42,6% de los residuos. Sólo el 4% de la ropa se reutiliza. Son algunos datos que ilustran la poca concienciación ciudadana respecto a la recuperación de lo que ahora son sólo desechos.

El panorama empresarial no es mejor. Un estudio encargado por el Consejo Económico y Social de Aragón sobre la implantación de la economía circular en nuestro país señala que del volumen anual de negocio de 23 millones generado por las empresas industriales aragonesas, apenas 210.000 euros corresponde a la actividad de firmas con economía circular.

Sólo el 6% del negocio industrial corresponde a la economía circular, donde se emplean unos 4.100 trabajadores en un millar de empresas, de los alrededor de 80.000 empleados en este sector productivo, ha señalado la ponente Sabina Scarpellini, especialista de la Universidad de Zaragoza.

La estudiosa ha insistido en que el cambio de modelo de negocio es imprescindible, lo mismo que el cambio de actitud de la sociedad. “Hay que despertarla”, ha señalado de forma gráfica Scarpellini, quien ha definido la economía circular en Aragón como una actividad apenas incipiente, mientras en otros países europeos comienza a tomar una relevancia apreciable.

Cualquier sector productivo

Scarpellini ha explicado que cualquier sector productivo es susceptible de adherirse a la economía circular porque la tecnología actual lo permite, aunque estas iniciativas topan con dificultades de financiación, por lo que los incentivos desde las administraciones resultan fundamentales para fomentarla.

En ello está María Eugenia Hernández, gerente del clúster aragonés de la agroalimentación, quien ha señalado que en este sector productivo se están produciendo avances muy positivos hacia la economía circular.

Ambas especialistas han subrayado que este nuevo sistema económico y de producción genera numerosos puestos de trabajo especializados, fomenta la colaboración entre empresas de distintos ámbitos y consigue bienes para los consumidores que en no pocas ocasiones tienen un precio inferior a los generados por la producción lineal.

La jornada ha concluido con una mesa redonda en la que han participado representantes de diversas empresas involucradas en la economía circular, que han explicado sus experiencias en obtención de materia orgánica para alimentación animal y humana, además de reciclaje de embalajes (La Zaragozana); reutilización y reciclaje de ropa (ARopa2); elaboración de bancos de hormigón y otros elementos constructivos a partir de residuos de construcción y demolición (Casalé); fabricación de bolsas biodegradables (Sphére); o agrupación de empresas aragonesas para la economía circular y baja emisión de CO2 (Coeplan-Ecodes).

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