El 7,6% de las mujeres mayores en Aragón sufren violencia machista

El 7,6 por ciento de las mujeres aragonesas mayores de 65 años sufre violencia de género, pero sólo un 2,7 % de ellas la identifica como tal, y desde 2003 el 24 por ciento de las 25 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas tenían esa edad. Así se contiene en el informe “La violencia de género contra las mujeres mayores en la población aragonesa”, un estudio pionero elaborado por el Instituto Aragonés de la Mujer (IAM), del que se desprende que solo el 15 % de las mujeres que denuncian violencia de género son mayores de 65 años, y que poco más del 50 % del entorno de las víctimas en esa franja de edad les animan a denunciar.

El objetivo principal del estudio, presentado este jueves 3 de enero de 2019 por la directora del IAM, Natalia Salvo, tiene como objetivo identificar la violencia machista que sufren estas mujeres en el seno de una relación afectiva y conocer sus características, además de establecer recomendaciones para la intervención.

En esta franja de edad, la violencia psicológica de control es la más extendida, que afecta al 17,9 % de las víctimas, mientras que el 15,2 % ha sufrido violencia psicológica emocional; el 9,5 % violencia económica; el 7,4 % miedo, y el 6,1 % violencia sexual, aunque esta última continúa siendo un “terreno oculto”.

Natalia Salvo, durante la presentación del informe. Foto: Gobierno de Aragón

Violencia continuada en el tiempo

El estudio, más que ofrecer datos estadísticos, ha pretendido hacer un análisis global de la violencia que sufren estas mujeres, y demuestra que la violencia de género en mujeres de más de 65 años es continuada en el tiempo y generalmente se inicia en el noviazgo, lo que genera una cronicidad que dificulta la atención y provoca a las víctimas problemas para salir de esa relación violenta.

De hecho, según el informe, solo el 32 % de las mujeres de más de 65 años consigue hacerlo, frente al 73 % de las menores de esa edad que sí que lo logra.

Por otro lado, tienen un importante sentimiento de culpabilidad, también por sus hijos, y además luego deben de asumir la tarea de cuidar a su agresor.

Salvo ha reconocido que existe una normalización de la violencia generada por la tradición y la costumbre, así como por la resignación.

A ello contribuye que apenas un 53 % del entorno de las mujeres mayores de 65 les animan a denunciar, frente al 84 % que lo hace cuando se trata de mujeres menores de esa edad.

El estudio muestra que la violencia de género en estas mujeres tiene un carácter estructural e instrumental que sirve para someter su voluntad y limitar su autonomía y en el caso de estas mujeres mayores, “la violencia se articula como una continuación de la sociedad patriarcal en la que se socializaron”.

Recomendaciones

La información recogida en el informe ha sido extraída de datos estadísticos del IAM, de la Delegación del Gobierno y del Instituto Nacional de Estadística, de grupos de discusión y de testimonios de diecisiete mujeres, seis de las cuales han sufrido violencia.

Con ella se han redactado una serie de recomendaciones, algunas de ellas generales, como la necesidad de “dar valor” a la palabra de las mujeres mayores; dejar atrás los paternalismos; evitar la revictimización y potenciar su autonomía.

Así, en el ámbito interinstitucional se recomienda fortalecer protocolos y procedimientos, o garantizar el acceso de las víctimas a una residencia pública, y se exhorta a incorporar la perspectiva de género a todos los recursos sociosanitarios, fomentar el trabajo de las asociaciones de mujeres y comprender las barreras que tienen para revelar situaciones de violencia.

Además, se recomienda buscar soluciones económicas para las mujeres de más de 65 años que deciden denunciar; posibilitar que permanezcan en su hogar y buscar soluciones habitacionales para los agresores, y agilizar la eficacia del sistema judicial.

El IAM, para fomentar la erradicación de la violencia contra mujeres mayores, ha realizado diferentes acciones esta legislatura, como la formación del 500 profesionales sanitarios y de trabajadores de hogares de mayores en la detección de casos de violencia; se ha dado prevalencia en el acceso a residencias a las víctimas; se ha impulsado un nuevo decreto de ayudas específicas, y se ha lanzado la campaña en redes sociales llamada “Yo me comprometo en la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres mayores”.

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