La ciudadanía zaragozana reclama de forma masiva igualdad para las mujeres en un 8M histórico

Las plazas de Aragón y Paraíso han estado varias horas abarrotadas de gente

La ciudadanía zaragozana ha demostrado con estruendo este 8M que respalda de forma masiva la lucha de las mujeres por la igualdad. Empujadas por la movilización feminista, decenas de miles de personas han querido mostrar que quieren a mujeres y hombres iguales, dando un sonoro portazo a las posiciones involucionistas que cuestionan el necesario cambio del mundo y a la tibieza de grupos políticos todavía renuentes a la equiparación. Un reequilibrio de género que tras la histórica jornada de este viernes debe ser imparable.

Este 8M de 2019 ha puesto de manifiesto desde su inicio la fuerza del movimiento feminista en Zaragoza. La ciudad se ha teñido de morado desde primeras horas de la mañana y los actos previstos para la jornada de lucha de las mujeres para reivindicar sus derechos y su dignidad han contado con una masiva participación.

La impresionante manifestación estudiantil de mediodía que ha llenado hasta los topes la plaza del Pilar ha exhibido el músculo del movimiento feminista y el amplio respaldo social que tienen sus postulados entre la ciudadanía zaragozana. El recurrente grito de “Ista, ista, ista, Zaragoza feminista” se ha mostrado desde el principio del 8M como una realidad y no como un deseo de soñadoras feministas.

La cabecera de la manifestación, poco antes de iniciar la marcha

Manifestación histórica

Esos prolegómenos matinales auguraban una manifestación histórica para la tarde. Y así ha sido. Desde mucho antes de las siete de la tarde y hasta bien entrada la noche, desde la plaza Paraíso hasta la plaza del Pilar, todo el centro de la ciudad se ha convertido en una impresionante marea humana teñida de morado y reclamando igualdad.

Las mujeres eran mayoría en la histórica marcha, pero la presencia de hombres de todas las edades ha sido este año todavía más numerosa. Y todos ellos guardando un educado respeto al protagonismo de ellas en la demostración colectiva.

Si la muestra masiva de la sociedad zaragozana por un cambio en la ordenación social hacia la recuperación de los derechos de las mujeres tiene continuidad en las próximas citas electorales que se avecinan, algunos partidos pueden pasarlo mal.

El éxito del 8M en Zaragoza, en Aragón, en el Estado español y en muchas partes del mundo ha sido incontestable. Por segundo año consecutivo el grito de las mujeres para reclamar dignidad, igualdad, justicia ha sido impresionante y ha demostrado que cuenta con el respaldo de la otra parte de la humanidad, de la abrumadora mayoría de los hombres.

Las más jóvenes han sido mayoría en la marcha y las más activas

Éxito total

Una hora antes del inicio de la manifestación de la tarde, programada a las 19 horas, las proximidades de plaza Paraíso ya estaban abarrotadas de público, que dejaba oír su voz a favor de la igualdad de la mujer y cantando consignas contra la violencia machista. “Estamos ya cansadas de violencia machista y de violencia laboral”, exclamaba una joven. “Es necesario reivindicarlo y salir todas a la calle para visibilizarnos”, ha señalado otra de las asistentes.

La concentración ha estado encabezada por algunas representantes de la Coordinadora de Organizaciones Feministas de Zaragoza y de la Asamblea 8M, pero sobre todo por mujeres con conflictos laborales o sociales, a las que se ha querido visibilizar en esta jornada de “reivindicación y de éxito”, como han señalado portavoces de ambas entidades. Un éxito que ha sido  incluso superior al del año pasado. Por ello esperaban que la jornada marque un antes y un después en la lucha feminista.

Las representantes del movimiento feminista han subrayado que el éxito de la convocatoria de huelga “va más allá de lo que se puede contabilizar. Han parado muchas mujeres en cuidados y en otras facetas que no salen en las estadísticas”.

Antes de arrancar la marcha, las plazas de Paraíso y el paseo Independencia se encontraban ya atestadas de gente que aguardaba a sumarse a la demostración en favor de la igualdad. Las integrantes del servicio de orden se han tenido que emplear a fondo para abrir huecos para que pasara la cabeza de la manifestación con una enorme pancarta morada que contenía un escueto, contundente, transversal, asumible por todas las personas y verídico mensaje: “Si nosotras paramos, se para el mundo”.

Mujeres de todas las edades en una marcha histórica

“Ni un paso atrás”

La histórica manifestación en Zaragoza ha demostrado que la resolución de sus habitantes para acabar con la discriminación de las mujeres, también histórica, es firme y, como gritaban muchas de las asistentes, sin intención de dar “ni un paso atrás”.

Porque la alegría y el colorido que han aportado a la marcha la mayoría de muchachas jóvenes que la poblaban, se ha mezclado con la contundencia de los mensajes y el resuelto y sólido acompañamiento que la energía feminista cosecha entre madres acompañantes, entre hombres orgullosos de sus compañeras, entre chicos jóvenes resueltos a protagonizar con ellas el cambio que las mujeres reclaman y que muchos respaldan.

El éxito de la jornada y del movimiento feminista hacia la igualdad, que debe ser ya inaplazable, se resumía en el contenido de un sencillo cartel que se repetía a lo largo de la marcha: “Intentaron enterrarnos, pero no sabían que éramos semillas”. Y las plantas han brotado y con ellas un grito unánime de la sociedad zaragozana por la igualdad en el trabajo, en la educación, en todos los ámbitos de la vida, poniendo a las personas en el centro.

La imagen de hombres mayores acompañando con una sonrisa a los grupos más bulliciosos era enternecedora y resumía toda la emoción del momento en que brotaba sin obstáculo un clamor hacia el cambio, hacia un mundo mejor. Como rezaba otra pancarta sostenida por un grupo de muchachas: “Sembramos rebeldía para cosechar libertad”.

Eran más de las ocho de la tarde y las plazas de Aragón y Paraíso seguían atestadas de manifestantes. Una masa humana que casi ocultaba el brillo morado de la emblemática fuente, que parecía estar regando el mensaje de otro emotivo pero contundente cartel: “No soy frágil como una flor, soy frágil como una bomba”.

Y parece que esa bomba va a explotar si quienes están al frente de las instituciones, de las entidades políticas y sociales, de las empresas, no atienden las justas reclamaciones de las mujeres para dirigir el mundo hacia otros derroteros más equilibrados y más respetuosos con media humanidad.

Una de las manifestaciones más grandes de la historia de Zaragoza ha demostrado que, como reivindican las feministas y asume la mayor parte de la sociedad, el mundo tiene que cambiar, con paso pacífico, pero firme. Como la marcha de este 8M que habrá de tener amplio eco y muchas y buenas consecuencias.

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