PP, PSOE y Cs tumban el cambio de nombre de calles avalado por expertos y por las leyes de memoria

PP, PSOE y Ciudadanos han vuelto a unir sus votos en el Pleno del Ayuntamiento de Zaragoza, esta vez para echar abajo el cambio de nombre de ocho calles de la ciudad, adscritas ahora a personajes relacionados con la dictadura franquista, para reconocer al ex Justicia Emilio Gastón y a siete destacadas mujeres del ámbito cultural y científico. Pese a que los cambios propuestos por el gobierno municipal de ZeC, y respaldados por CHA, contaban con el aval de expertos universitarios y se atenían al dictado de la ley estatal de memoria histórica y a la ley aragonesa de memoria democrática, los grupos críticos reclaman debate y negociación en los cambios de denominación de calles, además de que tanto PP como PSOE cuestionan algunas de las modificaciones.

El asunto ha dado lugar a una dura refriega verbal en el último Pleno de la actual legislatura municipal, que se ha abierto con la intervención desde el público de un representante de Vox (y ex concejal del PP) para oponerse al cambio de nombres porque responden “al sectarismo del alcalde”. Su intervención ha sido alabada por portavoz del PP, Jorge Azcón, quien ha subrayado que su grupo también se opone al cambio de nombres de calles, en un nuevo acercamiento de los populares hacia el partido ultraderechista.

De hecho el debate ha girado en torno a una moción de los conservadores que proponía “instar al Gobierno de Zaragoza a revocar los acuerdos adoptados para aprobar cambios de nombres de calles y a no adoptar unilateralmente nuevos acuerdos, así como estudiar la creación de una comisión en la que participen técnicos municipales y todos los grupos políticos para la denominación del viario urbano”.

Respetar la historia

El portavoz del PP ha insistido en los nombre de las calles debían “respetar la historia de la ciudad, independientemente de que guste o no guste” y ha advertido que los cambios aplicados de forma unilateral por el gobierno municipal podrían ser recurridos por vía judicial, como su grupo hizo con el cambio de nombre del pabellón Príncipe Felipe, porque la decisión sobre las modificaciones debía adoptarse con debate de todos los grupos y acuerdo de los mismos, para posteriormente ser aprobadas en Pleno.

A este respecto, Azcón ha hecho referencia a que en 2008, con el socialista Belloch de alcalde, se adoptó de esa forma el cambio de nombre de decenas de calles “y se acordó respetar los nombres de alcaldes”.

El portavoz de CHA, Carmelo Asensio ha replicado con dureza la intervención de Azcón y ha argumentado que los cambios propuestos tenían por objeto respetar las leyes de memoria histórica “que prohíben el reconocimiento de cargos elegidos por la dictadura franquista” y sobre todo pretendían “conmemorar a quienes lucharon, algunos y algunas dejando hasta su vida, por los ideales democráticos frente al fascismo”.

Asensio ha recriminado al PP que volviera a “escorarse a la derecha” en este asunto y ha sido tajante al señalar que personajes como Gómez Laguna o Cesáreo Alierta “no deben tener calle en esta ciudad” por su relación con el régimen franquista, mientras echaba en cara al concejal conservador Pedro Navarro que en unas declaraciones en prensa hubiera alabado la ‘labor social’ desarrollada por los reconocidos en el callejero; “¿qué labor social hicieron esos personajes?”, se ha preguntado el edil aragonesista.

Cumplir la ley

En parecida línea se ha expresado la vicealcaldes de ZeC, Luisa Broto, quien ha insistido en que los cambios de nombres de calles respondían al cumplimiento de las normativas de memoria histórica, donde se establece que se deben excluir del callejero personajes vinculados al régimen franquista desde el final de la II República (1936-39) hasta la aprobación de la actual Constitución (1978).

Respecto a los acuerdos municipales adoptados en 2008 sobre los cambios en el callejero ha indicado que en ese tiempo no había leyes de memoria histórica para respetar y que, en  todo caso, “en 2009 hubo un acuerdo municipal por el que se delegó en el gobierno de la ciudad lo relativo al cambio de nombre de calles. Por tanto, no se ha incumplido ningún acuerdo municipal ni se han alterado las formas, sino que simplemente se ha cumplido la ley”.

Broto ha añadido que además existía un acuerdo municipal que insta a feminizar el callejero zaragozano, donde apenas están reconocidas ilustres mujeres relacionadas con el devenir histórico de la ciudad.

Cambiar las formas

La concejala de Ciudadanos Cristina García y el portavoz del PSOE, Carlos Pérez Anadón, han insistido en que la moción del PP que sus grupos han apoyado pretende introducir un “cambio en las formas” de acometer los cambios de denominación en el callejero y tratar de buscar consensos.

A ese respecto, García ha mencionado modificaciones o asignaciones de viarios adoptadas por acuerdo de los grupos municipales, “el de la activista ecologista Berta Cáceres, por ejemplo”, mientras el representante socialista se refería al cambio de nombre de la plaza Miguel Merino por considerarse alcalde franquista, cuando en su labor como abogado había defendido y apoyado a numerosos sindicalistas frente al régimen dictatorial.

El conservador Azcón ha remarcado que Merino fue un alcalde del periodo de la Transición que debía ser reconocido y ha subrayado la oposición de su grupo a los cambios de nombres de calles “realizados de forma unilateral, sin rigor técnico y sin respetar la ley que obliga a negociarlo y a decidirlo en el Pleno”.

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