El Ayuntamiento centrará la recogida de residuos orgánicos en hospitales, colegios y restaurantes

El Ayuntamiento de Zaragoza va a centrar sus esfuerzos en la recogida selectiva de los bioresiduos procedentes de los grandes productores, como mercados, restaurantes, hospitales, colegios, hoteles o residencias, que generan el 30 % de los que se producen en la ciudad, para cumplir los límites del 50 % marcados por la Unión Europea de reciclaje total para 2020 y aún más, un 55 %, para 2025.

Así lo ha anunciado el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, en la visita que ha realizado este jueves al Centro de Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza (CTRUZ, imagen superior de Ayuntamiento de Zaragoza).

Cambiando esos proyectos y actuando en ese 30%, ha defendido el alcalde, “podemos dar pasos muy importantes para mejorar el reciclado de la basura”. Y todo, ha destacado, para conseguir que el 50% en 2020 y el 55% en 2025 de los residuos generados en Zaragoza se reutilicen.

Proyectos piloto

El anterior gobierno de Zaragoza en Común puso en marcha dos proyectos piloto de recogida selectiva de materia orgánica. Por un lado, implantó un quinto contenedor en el Actur. En este caso, se recogen menos toneladas, pero el porcentaje de los residuos que no es orgánico es “muy asumible”, según ha explicado Azcón.

Sin embargo, con el proyecto del entorno de la avenida de Goya con el sistema puerta a puerta de días alternos, se recogen muchas más toneladas de materia, pero el porcentaje no orgánico es “muy deficiente”.

Esto significa que la gente “recicla muy poco” y supone que “algo ha fallado”, ha reconocido el alcalde, ya sea en materia de información o de concienciación, tal y como ha matizado. Es por ello que han decidido cambiar el sistema para centrarlo en los grandes productores y poder conseguir así los objetivos europeos.

Combustible obtenido de plásticos

Por otro lado, Azcón también ha dado a conocer que el Ctruz lleva cuatro años trabajando en un proyecto, que es ahora cuando se está desarrollando a escala industrial. Se trata de una iniciativa para que, “con innovación y tecnología”, ha remarcado el alcalde, consigue generar combustible de los plásticos reciclados.

En concreto, esta planta piloto cuenta con una capacidad de procesamiento de 30 kilos por ahora y tiene como finalidad estudiar la viabilidad técnica, económica y medioambiental del proceso patentado por Urbaser de obtención de combustibles de segunda generación (gasolina y diésel), producidos a partir de la valorización termoquímica de residuos plásticos, principalmente polietileno de baja densidad.

El éxito del proyecto permitirá desarrollar una tecnología propia que permita ofrecer un servicio mejorado de gestión de residuos, una menor dependencia de terceros y una mayor competitividad, así como cerrar el ciclo de los servicios ofrecidos por Urbaser al poder utilizar el combustible producido en la propia flota.

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