arquitecto

La reforma del Mercado Central avanza para reabrir en torno a las Fiestas del Pilar

Los trabajos de reforma del edificio modernista del Mercado Central avanzan a buen ritmo y se espera reabrir la lonja en torno a las Fiestas del Pilar de este año 2019, ya que las obras llevan ya más del 30 por ciento ejecutado. En estos momentos está colocada la mitad de la cubierta del edificio y esta semana comenzarán a instalarse las placas transparentes a modo de paredes exteriores. Las columnas y arbotantes metálicos lucen el color gris original del recinto, que estaba más deteriorado de lo previsto, lo que ha implicado actuaciones extraordinarias por valor de 800.000 euros.

El recinto del Mercado Central alberga ya en su interior la estructura metálica que delimitará los puestos de detallistas, dos de los cuales ya lucen con revestimientos, a modo de espacios pilotos para que pueda apreciarse su futuro diseño, y está ya prácticamente ultimada la infraestructura para cámaras frigoríficas y aparatos de calefacción y climatización que se situarán en los sótanos.

El alcalde, Pedro Santisteve, y el concejal de Urbanismo y Mercados, Pablo Muñoz, junto con el arquitecto jefe municipal y director de la obra, José Antonio Aranaz, han girado una visita a la obra este lunes 4 de marzo.

Exterior del Mercado, con la mitad de la cubierta ya instalada. Foto: zaragoza.es

Apuesta municipal

Santisteve ha calificado de “emocionante” poder conocer las distintas fases de rehabilitación de este edificio, “patrimonio histórico” de la ciudad, en el que se están cumpliendo los plazos previstos y cuyo resultado será “espectacular” con la luz que entrará por las cristaleras laterales.

El primer edil ha recordado la apuesta del Ayuntamiento por recuperar esta infraestructura fundamental para el comercio de la ciudad, por impulsar el trabajo de  los detallistas y por la comercialización de los productos frescos de cercanía, que propician una alimentación saludable.

También ha indicado que el Gobierno de Zaragoza ya ha aprobado la tercera fase de licitación para cubrir los 19 puestos que quedan vacantes en el Mercado, para los que existe “mucho interés” por cubrirlos, por lo que confía en que el mercado remodelado se inaugure con todos sus puestos completos.

El arquitecto director del proyecto, José Antonio Aranaz, ha explicado que si el viento lo permite acabarán esta semana de colocar la cubierta, “salvo los remates de desagües y canalones”.

La nueva cubierta consta de tras placas. La exterior es de aluminio y tiene color zinc; la intermedia es de polietileno aislante; la interior, que se la que se percibe desde dentro del mercado, es de madera, lo que le da un carácter más acogedor.

Aranaz ha explicado que llevan muy avanzados los trabajos en los sótanos del edificio, donde se ubicarán las principales infraestructuras del mismo.

El arquitecto Aranaz (izda) da explicaciones sobre la obra al alcalde. Foto: zaragoza.es

Fachada acristalada

Pronto comenzarán también la construcción de la fachada de muro cortina acristalada, cuya instalación podría iniciarse la semana que viene con la colocación de los perfiles que soportarán los vidrios.

El arquitecto ha asegurado que la obra “lleva muy buen ritmo” y es ahora cuando se empieza a ver su hermoso diseño porque el edificio “estaba bastante peor” de lo que pensaban.

De hecho, Aranaz ha señalado que ha habido un imprevisto con los forjados, que han tenido que reformarse, lo que ha implicado un modificado en el proyecto de 800.000 euros que el equipo de Gobierno ya ha autorizado.

Ha apuntado que ya en la licitación del proyecto se preveía que pudiera haber modificaciones porque “había cosas que no se podían ver por la propia actividad del mercado”. No obstante, ha remarcado que en la adjudicación se produjo una baja del presupuesto inicial del 23,2 por ciento por lo que pese a los trabajos extraordinarios “vamos por debajo de lo previsto”, ha añadido. El proyecto se adjudicó por 8.183.810 euros IVA incluido.

Recreación de los puestos del Mercado tras la remodelación. Imagen: zaragoza.es

Atractivo

El arquitecto ha destacado que “vamos a liberar al mercado de todo lo que lo ocultaba y lo podremos disfrutar tanto por fuera como por dentro”, y ha añadido que gracias a las cristaleras se podrá ver el interior desde el exterior, por lo que será “más atractivo comercialmente”.

Respecto a la pintura gris que ya lucen los elementos metálicos que constituyen el grueso de la estructura del mercado, Aranaz ha confirmado que se trata del tono original del recinto, un edificio modernista de 1903, catalogado como monumento histórico nacional desde 1978 y Bien de Interés Cultural desde 1982.

El arquitecto ha precisado que se ha utilizado un tipo de pintura muy resistente, cuyo mantenimiento es “relativamente sencillo” ya que es lavable y que esperan que perdure al menos 30 años sin necesidad de repintado.

Ha agregado que el edificio recibirá el color de las policromías de que tengan los tarjetones de cerámica que se sitúan en la parte superior del edificio, que se han limpiado y se están restaurando. Además, los propios puestos de detallistas y de restauración (cuatro en la parte central del mercado) lucirán diversos colores.

El Mercado Central provisional funcionará el 12 de abril

El Mercado Central provisional instalado junto a las Murallas Romanas empezará a funcionar a pleno rendimiento a partir del 12 de abril. Los detallistas comenzarán el traslado desde sus actuales puestos de la lonja permanente a partir del 7 de abril. El espacio provisional dispone de 74  nuevos puestos, de los cuales han sido adjudicados 46. La obra del mercado provisional comenzó el pasado mes de noviembre y se incluye en el proyecto de 14 millones de presupuesto para la reforma integral del Mercado Central.

Este mediodía del miércoles 7 de marzo concluía el plazo para la presentación de propuestas a la adjudicación de los puestos 28 puestos que todavía faltan por cubrirse en el mercado provisional y posteriormente en el Mercado Central remodelado, una vez que el Ayuntamiento de Zaragoza rebajó las exigencias sobre experiencia como minoristas.

En caso de que no se soliciten los 28 puestos vacantes, algunos de ellos serán adjudicados a detallistas del Mercado Central que ya han expresado su intención de trasladarse al provisional y luego continuar en la lonja remozada, y que aspiran a contar con más de un puesto, ha explicado el propio alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, que esta mañana ha girado una visita a las instalaciones ya dispuestas del mercado provisional, a modo de pre-inauguración informal del espacio.

Santisteve ha insistido en que la oportunidad era muy buena para los detallistas puesto que se requiere un desembolso de en torno a 57.000 euros, por el que se adquiere un puesto por espacio de 50 años. Un titular, tanto proveniente del Mercado Central como de fuera tiene opción de regentar un máximo de dos puestos, una limitación que se ha establecido para evitar el acopio de puestos por parte de empreas de distribución.

Respecto a las obras de remodelación del edificio permanente del Mercado Central, el alcalde ha indicado que comenzarán en mayo y se esperan concluir en el plazo de algo menos de un año.

Ejecución en tiempo récord

El edificio del mercado provisional está ya concluido, a falta de modificar algunos detalles requeridos por los propios detallistas. Su ejecución se ha llevado a efecto en el “plazo récord” de tres meses y medio, según ha explicado el arquitecto municipal encargado del proyecto, José Antonio Aranaz.

El edificio de planta rectangular y 2.500 metro cuadrados de superficie cuenta con dos pasillos laterales, más anchos y cómodos que los actuales del Mercado Central, a lo largo de los cuales se distribuyen los puestos, que se agrupan por zonas según su naturaleza y lucen diferentes colores colores identificativos: rojo para los de carnes y derivados, azul para pescado, amarillo para aves y derivados, y verdes para frutas y verduras (foto superior de uno de los pasillos con sus puesto correspondientes).

Los puestos se destinan casi en su totalidad a la venta de productos alimenticios, aunque habrá alguno destinado a venta de flores y uno de ellos, algo más grande que los demás, se dedicará a bar.

Cada uno de los puestos, que ya tiene instalados expositores y demás aditamentos, ocupa tres metros de anchura por dos y medio de profundidad, “algo más grandes que los puestos medios que ahora hay en el Mercado Central”, ha precisado el arquitecto.

En el frontal superior, cada uno de ellos luce el número correspondiente y el nuevo logotipo de los mercados de la ciudad, que fue presentado la pasada semana por los responsables municipales.

Uno de los puestos del nuevo mercado

Detallistas satisfechos

Aranaz ha subrayado que los detallistas, que ya han visitado la instalación, se han mostrado muy satisfechos con la misma y han destacado que “aquí van a estar más cómodos y de forma más confortable, con calefacción en invierno y ventilación en verano”.

El principal inconveniente para los comerciantes lo plantea el almacenamiento, ya que los puestos del mercado provisional no cuentan con espacios de cierto tamaño para colocar productos antes de pasarlos a la venta. “Deberán organizarse de otra manera y trasladar los productos a diario desde las cámaras”, ha dicho el arquitecto.

El edificio de las cámaras frigoríficas y obradores está adosado a la nave central de ventas, en el lado que da hacia la iglesia de San Juan de los Panetes. En esa zona se realizará la carga y descarga, con los vehículos accediendo desde el paseo Echegaray.

Nuevo mercado

Cuando concluyan las obras del Mercado Central y los detallistas se trasladen de nuevo a la lonja centenaria, parte de las instalaciones del mercado provisional se trasladarán a un terreno, todavía por determinar, entre los distritos de Delicias, Oliver y Valdefierro, donde se colocará como mercado definitivo, dentro del nuevo plan de mercados de barrio que va a desarrollar el Ayuntamiento, ha explicado el concejal de Urbanismo, Pablo Muñoz.

A este respecto, el arquitecto Aranaz ha explicado que el edificio “es desmontable, y aprovechables sus elementos en un 80%, para ser trasladado y que funcione como mercado permanente en otra zona de la ciudad”.

Mercado Central: joya artística, comercial y social para el siglo XXI

Detalle de caduceos ornamentales en las arcadas del mercado

El caduceo, la vara delgada, lisa y cilíndrica, rodeada de dos culebras, atributo del dios romano Mercurio y empleada como símbolo del comercio es el ornamento preminente del Mercado Central de Lanuza, dedicado por su arquitecto, Félix Navarro y Pérez, a esa deidad protectora de los caminos, de los viajeros, del comercio y de la comunicación.

El caduceo preside en cada arcada de la gran nave comercial el simbolismo del Mercado, plagado de figuras ornamentales en hierro o en cerámica, alusivas a productos que allí se venden para transformarse en alimentos con los que sobrevive el género humano. La recuperación del Mercado Central que ahora se emprende quiere rescatar y exponer al público ese sentido espiritual y social del edificio para mostrar en todo su esplendor la riqueza artística y el gran valor ciudadano de un lugar emblemático de Zaragoza.

“La presencia en el Mercado Central del dios Mercurio sería la clave del sentido de toda su ornamentación vegetal”, señala el profesor Javier Delgado en su estudio sobre la ornamentación en el hierro y el hormigón que componen el edificio modernista.

Figuras y cerámicas de animales y plantas que integran nuestra alimentación habitual adornan los elementos arquitectónicos del edificio para transmitir con su simbolismo la “idea de copiosidad, fecundidad, abundancia, prosperidad y felicidad”, sostiene Delgado. El caduceo reina entre todos esos mensajes artísticos como acción que transforma la materia en sustancia espiritual, como explicó en su día el propio arquitecto del edificio, el turiasoniense Félix Navarro.

Lo hizo en 1903, cuando se inauguró el mercado que había comenzado a construirse en 1895, con un artículo de prensa en el que explicaba el sentido espiritual que había querido transmitir al edificio como centro de relaciones humanas inspiradas por normas superiores venidas desde el cielo de Mercurio y transmitidas a través de su caduceo.

Más que una lonja de comercio, Navarro quiso construir un templo dedicado a los mejores valores de la humanidad, expresados en el trabajo y en las tareas que contribuyen a la alimentación material y espiritual. De hecho, su planta de tres naves, una central y dos laterales recuerda la estructura de las catedrales y grandes templos cristianos.

Interior del mercado poco después de su inauguración en 1903

Una recuperación total

Ahora, un siglo después, la primera gran reforma de este vetusto y valioso edificio quiere recuperar su importancia como lonja y como punto neurálgico donde se expresan los valores del trabajo y la comunicación.

El arquitecto aragonés optó por el estilo modernista de la época, con tono historicista adaptado al carácter y función del edificio, que sustituyó al mercado al aire libre que desde la Edad Media se instalaba junto a las murallas de la ciudad. Incorporó nuevos materiales como el hierro fundido y laminado, combinado con la piedra, el hormigón, el ladrillo y la cerámica, incluso el esmalte en algunos elementos decorativos.

Algunas de las piezas que sustentan el edificio, como columnas de hierro, presentan en la actualidad graves deterioros, con curvaturas, inclinaciones y grietas. El proyecto de rehabilitación contempla reforzarlas con columnas nuevas adheridas a las originales, para que éstas mantengan su diseño original.

El arquitecto concibió el mercado, pese a su magnitud, como algo ligero, dispuesto a elevarse hacia el cielo con las alas de su dios Mercurio. No tenía paredes.

Exterior del mercado recién construido en 1903

Esa circunstancia se fue revelando con el tiempo como un inconveniente, conforme cambiaban los hábitos de compra y mejoraban las condiciones de vida. La exposición al cierzo y al frío en invierno, a los insectos, pájaros y aire caliente en verano, contribuía a hacer más incómoda la lonja y menos salubre.

En 1978 el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional, pero eso no evitó su olvido institucional. Tras 79 años sin apenas conservación, sólo la mínima para su mantenimiento, en 1982 se emprendió una reforma para hacer más confortable el edificio, a costa de mermar su grandiosidad y esconder su belleza. De esa actuación datan los paneles de plástico a modo de pared que se instalaron en las fachadas este y oeste del mercado, que al poco tiempo empezaron a amarillear y a exhibir un aspecto deteriorado.

También entonces se colocaron falsos techos de plástico blanco y opaco sobre los pasillos de los puestos de detallistas, que permitieron incorporar climatización, pero ocultaron la techumbre, las cerchas, las arcadas y las columnas del edificio original.

Fachada lateral oeste poco después de instalarse los protectores de plástico en 1982

Actuaciones parciales

La remodelación integral que ahora se va a emprender recupera la grandiosidad del ‘templo comercial’ y exhibirá la ligereza del gran armazón.

En el interior del edificio, en paralelo a su columnata, se instalarán grandes paredes de vidrio practicables mediante sistema informático para facilitar la ventilación y colocadas a modo envolvente, que permitirán cerrar el mercado, aislándolo frente a elementos externos pero a la vez recuperando su estructura original, que será totalmente visible puesto que el cerramiento será transparente. La climatización se efectuará mediante suelo térmico, aparte de que cada puesto dispondrá de su propio sistema de acondicionamiento.

Tras la dudosa actuación de 1982, el siguiente hito vivido por el Mercado Central zaragozano se produjo en 2001, cuando el Gobierno aragonés lo declaró Bien de Interés Cultural, con lo que se garantizaba su protección, de acuerdo con la Ley de Patrimonio.

Tras una reforma fallida en 2004, se proyectó otra intervención en 2006-2008. De esa época data la construcción de todas las cámaras de la planta sótano, así como las plataformas de carga/descarga y los elevadores para las basuras.

Pero no se ejecutó la obra integral prevista y el edificio continuó con su lento deterioro y sin planes de conservación propiciados por una indolencia política que contrastaba con la preocupación ciudadana por los estragos cada vez más evidentes en una de las joyas arquitectónicas de la ciudad, expresada sobre todo desde el tejido social y vecinal del Casco Histórico.

Pasillo con falso techo de plástico en el mercado actual que oculta la cubierta original

Cambio político que relanza el mercado

La llegada de Zaragoza en Común al gobierno de la ciudad ha invertido el olvido en el que estaba sumido el Mercado Central, que ahora retomará su grandeza porque su recuperación integral es uno de los proyectos estrella de la legislatura. El Mercado Central va a recobrar todo su esplendor artístico y se va a convertir en centro comercial, social, vecinal, de convivencia, además de símbolo del consumo responsable y de la sostenibilidad, en un enclave caracterizado por el respeto al entorno histórico, jalonado por vías semipeatonales, por el tranvía y por terrazas donde disfrutar de la conversación y la contemplación.

Más de 9,5 millones de euros se van a invertir para solventar los problemas del edificio acometiendo la reforma y consolidación de la estructura, mejora de las instalaciones, garantía de accesibilidad total y de la higiene alimentaria.

Además, el proyecto pretende convertir el Mercado Central en centro neurálgico de la ciudad y en especial del Casco Histórico, donde se constituirá como foco que refuerce las relaciones de cooperación y colaboración con los comercios de la zona e incentivo de la vida del barrio.

La actuación prevé una renovación total de las redes de abastecimiento de agua, saneamiento, pluviales, electrificación, climatización y telecomunicaciones.

Se instalará sistema de prevención de incendios. Se acabará con los graves problemas de accesibilidad al edificio, que ahora dificultan el trasiego de personas con movilidad reducida, de avanzada edad o que transitan con sillas de niños pequeños o carros de compra. Para ello se instalarán cuatro ascensores transparentes en cada una de las puertas del edificio, además de suprimir algunas escalinatas y otros elementos que dificultan la entrada y salida del recinto.

Imagen original

La reforma contempla recuperar la imagen original del histórico mercado, volviendo a la estructura de un gran pasillo central de 7,6 metros de anchura y dos perimetrales más estrechos, con los puestos mirando hacia el exterior. Ello implicará una drástica reducción de las cabinas de detallistas, que pasarán de las 130 actuales a 74, más cuatro de restauración. Con esta medida, los puestos ganarán en dimensión, se uniformarán sus cualidades estéticas y se distribuirán según criterios comerciales e higiénicos.

Recreación del exterior del mercado tras la reforma prevista

Se eliminarán los actuales falsos techos de los pasillos, de forma que se puedan ver desde cualquier posición las estructuras de las cubiertas y sus ornamentaciones.

La zona central del mercado albergará los cuatro puestos previstos para bar-restauración, que dispondrán de terrazas en el exterior. En la planta sótano se habilitará una zona abierta al público, con área de exposiciones y de formación y comunicación.

Toda la estructura del edificio se reforzará, se restaurará y se limpìará.