Cáritas

Crece un 11 % el número de nuevos hogares atendidos por Cáritas

Los hogares atendidos por vez primera por Cáritas Diocesana de Zaragoza en 2018 alcanzaron el 44,1 % del total, frente al 33 % de 2017, y el 40 % de ellos tenía menores a cargo, según ha dado a conocer este martes la secretaria general de la entidad, Cristina García, en la presentación de la memoria del pasado ejercicio.

García ha comparecido junto al director de Cáritas Diocesana de Zaragoza, Carlos Gómez Bahillo, quien ha hecho un llamamiento a la sociedad a que “acompañe” a otras personas, como reza la campaña “Pon en marcha tu compromiso para mejorar el mundo”, dado que existe una crisis de modelo social que ha dado paso a nuevas formas de pobreza y exclusión que no solo están relacionadas con la economía, sino con pobreza “personal”, la soledad o la falta de salidas.

De hecho, ha explicado que el porcentaje de hogares atendidos por vez primera en 2018 no está relacionado solo con la inmigración, sino con distintos factores de exclusión social y “muchas circunstancias” que generan situaciones de desigualdad, como empleos precarios, ha dicho.

Proceso de acompañamiento

Por ello, ambos han puesto en valor el proceso de acompañamiento realizado por Cáritas, que se materializó el pasado año en 3.727 familias y 8.793 personas (frente a las 3.712 familias y las de 9.000 personas acompañadas el año anterior), y que se centra en la escucha, orientación y el apoyo para buscar la mejor salida a la situación de las personas que acuden a la entidad.

La atención fue “similar”, por tanto, a la del año anterior y si bien en 2018 se canalizaron 9.809 ayudas directas a familias por importe de 1.214.534 euros, en 2017 se tramitaron 9.024 ayudas por 1,1 millones, por lo que en el presente ejercicio se han destinado más recursos, según García.

El porcentaje de personas de nacionalidad española atendido por Cáritas descendió algo más del 2 % en 2018 respecto al año anterior y es “similar” al de personas extranjeras, y entre estas aumentó mas de un 10 % el colectivo de personas en situación de irregularidad jurídica administrativa como consecuencia de la movilidad humana forzada por guerras y conflictos y que, pese a los esfuerzos de la administración, mantienen a muchas de estas personas “en el limbo”.

Los marroquíes son los extranjeros que mayor atención reciben de Cáritas, seguidos por latinoamericanos como nicaragüenses o venezolanos.

Alimentación y vestido

La mayor parte de las ayudas que otorga Cáritas se destinan a alimentación y vestido, seguidas por la vivienda, un campo en el que se constató el pasado año la dificultad de acceso, según la secretaria general, quien ha señalado que 4 de cada diez hogares atendidos el pasado año residían en viviendas alquiladas y el 17,4 % en habitaciones o pisos realquilados, lo que supone un 7,2 % más que en año anterior.

Ello pone de manifiesto la alarmante precarización de la vivienda y de la calidad de vida de las personas, advierten desde Cáritas, que llama también la atención sobre la situación de muchos extranjeros mayores de 70 años que llegan a Zaragoza con la idea de trabajar, desconociendo “qué es una nómina, la gratuidad del sistema sanitario o las prestaciones por desempleo”, ha dicho García.

Entre las acciones desarrolladas por Cáritas el pasado año, su director ha resaltado las 33 de sensibilización social sobre migraciones, medio ambiente, comercio justo y responsable, trata de personas o salud mental, en las que participaron 1.862 personas; o las 43 formativas, con 811 participantes; o las 65 actividades de proyecto Educar la Mirada en el que tomaron parte 2991 niños y adolescentes y 171 adultos.

Denuncias y voluntarios

Cáritas ha llevado a cabo además la denuncia de situaciones y el inicio de procesos legislativos y enmiendas y ha organizado en 2018 cerca de 60 eventos públicos de sensibilizaciones sobre justicia social.

Su director ha valorado el trabajo de acompañamiento y acogida desarrollado por los 1.040 voluntarios de Cáritas Diocesana de Zaragoza, de las que el 64 % son mujeres, así como la generosidad de los 6.653 socios (128 más que el año anterior) y de las 116 personas contratadas, y ha apuntado que la entidad contó el pasado año con cerca de un 80 % de recursos propios de socios y donantes y de cerca de un 19 % de subvenciones públicas.

Comienza la instalación de 200 nuevos contenedores para ropa usada en cinco barrios de la ciudad

Las calles de Zaragoza dispondrán de 200 nuevos contenedores naranjas de reciclaje textil gracias a la cooperación de la UTE formada por A Todo Trapo, de Cáritas, y el proyecto ARopa2. de Tiebel servicios de inserción, que permitirá además la creación de diez nuevos puestos de trabajo.

Con esta instalación, que comenzará de forma progresiva por el Actur, Casablanca, Oliver-Valdefierro, Distrito Sur y el barrio de Santa Isabel hasta llegar a todos los distritos, serán 33 las personas que gestionarán este servicio, de las que 18 están en riesgo de exclusión social, según han informado fuentes del Ayuntamiento de Zaragoza en un comunicado.

Los objetivos de este servicio son recoger 3.500 toneladas de ropa usada y otros textiles a razón de cinco kilos por habitante y año y crear esos diez nuevos puestos de trabajo.

En la actualidad, Zaragoza recoge 1.500.000 kilos de ropa (2 por habitante y año) con 150 contenedores aproximadamente entre las dos entidades.

Impacto económico

El reciclaje textil también tiene un impacto económico directo en la ciudad, puesto que supone un ahorro al evitar el pago de las toneladas de ropa recogida como residuo y tratamiento (entre 80 y 85 euros), con una suma total de 297.500 euros.

También supone un ahorro indirecto al dejar de percibir las personas de inserción las ayudas sociales que reciben y supone un ejemplo exitoso de cooperación entre dos empresas de la economía social y solidaria.

Los nuevos 200 contenedores estarán ubicados en vía pública y se distinguirán por el color naranja sanguíneo. Mezcla de los colores corporativos naranja de aRopa2 y rojo de A Todo Trapo.

Cáritas invita a reflexionar sobre la inmigración

“Encontrar para encontrarnos” es el título de la exposición itinerante promovida por Cáritas Diocesana que invita a la reflexión sobre la inmigración y las causas de la movilidad humana forzada y que pretende trasladar el mensaje de que no es un amenaza sino “una oportunidad” para los países receptores como España.

La muestra es una excusa para promover la cultura del encuentro entre la población migrante y la acogida al extranjero que se enmarca dentro de la campaña “Compartiendo el viaje” que impulsó el papa y la citada entidad en 2017 y que se puede visitar en la Casa de la Iglesia de Zaragoza desde este martes y hasta el 1 de marzo después de haber recalado en Huesca y antes de partir hacia Melilla.

La exposición busca sensibilizar a la sociedad sobre la realidad de millones de personas que intentan llegar a un mundo más desarrollado y a las que “en los últimos años se les está poniendo fronteras sin entrar a reflexionar en cuáles han sido las causas que están provocando esos desplazamientos masivos de población”, según ha explicado a Efe el director de Cáritas Diocesana de Zaragoza, Carlos Gómez Bahillo.

“Hay personas que intentan llegar a nuestro mundo con una esperanza de vida y ven que el mar es, en muchas ocasiones, el final de su utopía”, ha añadido, toda vez que ha apuntado que la muestra, compuesta por paneles con fotografías, textos, infografías y un audiovisual, expone el proyecto migratorio y los relatos de vida de varias personas que han llegado a España procedentes de otros países.

Ejemplos concretos

Así, la exposición se articula en torno a cuatro grupos de paneles introducidos por cada uno de los verbos que el papa Francisco propone en relación con la inmigración, acompañados con la historia real de una persona que abandonó su país buscando un futuro mejor.

“Acoger, proteger, promover e integrar” son los cuatro verbos que se unen a las vidas de Afaf y su familia, una tunecina que se casó en Damasco y abandonó Siria iniciando un largo periplo que concluyó en Cáceres, donde ha rehecho su vida con el apoyo de Cáritas.

Cartel de la muestra

También la de Hayouba, de 17 años, natural de Burkina Faso y residente hoy en Sevilla; la del senegalés Fara, intérprete en el juzgado de Málaga que llegó a España en 2006 después de viajar en patera a Melilla o la de Zineb, marroquí de 43 años, madre de dos hijas de 18 y 14 y residente en Zaragoza desde hace veinte, donde trabaja en una cooperativa de servicios de limpieza.

Zineb asegura que está “muy contenta” porque se siente una inmigrante “muy privilegiada” porque ha encontrado “su camino” y en Zaragoza es “la voz” de muchos inmigrantes que están pasando dificultades y que han sido forzados a dejar su país para sobrevivir.

Afirma que la inmigración es “un derecho humano” al tiempo que asevera que cocina cous cous pero también paella y tortilla de patata y que ha venido a España “a aportar” con su trabajo.

Más información

En este aspecto, el arzobispo de Tánger, Santiago Agrelo, ha incidido en la necesidad de “ver para acoger” y, después de explicar su propia experiencia en Marruecos tras llegar destinado desde Astorga (León) hace catorce años, ha asegurado que la inmigración es un problema que se abordaría de forma más justa si existiera “suficiente información” o si la sociedad tuviera ocasión de “ver a un inmigrante” porque al ser humano le afecta “lo que ve”.

Por ello, la muestra invita no sólo a ver sino a mirar y a escuchar además de oír, ha añadido el arzobispo de Zaragoza, Vicente Jiménez, quien ha abogado por despertar “la conciencia y la cultura de la fraternidad y de la hospitalidad”.

Jiménez ha trasladado también un mensaje positivo respecto a la inmigración como “oportunidad y no como peligro ni amenaza” y ha apuntado que la sociedad se beneficia de su presencia, ya que realizan trabajos que muchas veces no están dispuestos a hacer los nativos, y porque también traen “la frescura de vivir sin prejuicios y de una humanidad sencilla porque el pobre es sencillo”.

Cáritas alerta del deterioro de la situación de las familias que atiende

Cáritas Diocesana de Zaragoza ha anunciado que ha disminuido en un 15 % el número de familias que han atendido en 2018 respecto al año anterior, pero se han incrementado en un 5 % la cuantía de ayudas prestadas por la institución, lo que implica una situación “más agravada” de esas familias y que existe una “mayor dualidad” en la sociedad.

En rueda de prensa, el director de Cáritas Diocesana de Zaragoza, Carlos Gómez, y la secretaria general de la institución, Cristina García, han dado a conocer la nueva campaña que promueve Cáritas con el lema “Tu compromiso mejora el mundo”, en la que han alertado de los problemas que genera la movilidad humana forzada y la exclusión residencial.

El problema de la vivienda

Cristina García ha apuntado que en Aragón el acceso a una vivienda digna y adecuada sigue constituyendo uno de los elementos claves de exclusión social. Ha mencionado la Encuesta FOESSA 2018 que constata que en esta Comunidad la exclusión residencial afecta al 19 por ciento de la población en general, a un 62 por ciento de la población en exclusión y al 75 por ciento de la población en exclusión más severa.

“Se constata la situación de desigualdad y dualidad” entre la población que se ha beneficiado de la mejoría económica y aquellas familias que siguen estando en una situación “más vulnerable y débil”. Se estima que 42.000 hogares residen en una vivienda “inadecuada”, que no reúne unas condiciones dignas, y 11.000 hogares lo hacen en viviendas “inseguras”, aquellas que se ceden por periodos “muy temporales”.

En las acogidas de Cáritas Diocesana de Zaragoza se observa que los bajos ingresos económicos en los hogares que atienden, bien por bajos salarios o por exiguas pensiones, impiden el pago de hipotecas o el acceso a viviendas de alquiler en el mercado libre o simplemente, poder afrontar los gastos de suministros (gas, luz y agua) y otros gastos (comunidad, impuestos, derramas).

Pisos en malas condiciones

Este año se ha incrementado el porcentaje de hogares atendidos que viven en habitaciones realquiladas, pasando del 9,9 por ciento de 2017 al 14,7 por ciento en 2018 y asciende a 591 las personas que están sin hogar y acuden a las acogidas de Cáritas.

Las personas de avanzada edad que viven en un edificio sin ascensor, los jóvenes inmigrantes extutelados que al cumplir los 18 años se quedan sin domicilio, o las personas migrantes que recientemente llegan a la capital aragonesa son también quienes sufren las consecuencias de la exclusión residencial.

“Nos preocupa muchísimo el crecimiento de la desigualdad y de las situaciones de hacinamiento, de insalubridad, de realquileres que ponen de manifiesto la situación tan vulnerable por la que están pasando muchas familias”, ha aseverado García.

Por ello, Cáritas ha emplazado a seguir trabajando en red con otras instituciones, a quienes ha exigido que las políticas de vivienda sean de verdad una prioridad en las políticas sociales, que se potencien programas de rehabilitación de viviendas, los servicios de mediación (hipotecaria y de alquiler) y que se exija responsabilidad a las entidades financieras y se regule la cesión de sus viviendas vacías en las bolsas de alquiler públicas.

La inmigración, “una oportunidad”

Por otro lado, la “movilidad humana forzada” es precisamente uno de los temas que más preocupa a Cáritas, ya que la sociedad “se ha acostumbrado a oír que ha muerto gente en el Mediterráneo” y ha “perdido sensibilidad” respecto a este asunto, según el director de Cáritas Diocesana de Zaragoza, Carlos Gómez, quien también ha asegurado que muchas de estos migrantes que llegan “no habrían necesitado ayuda de la acción social en sus países de origen”.

La institución ha atendido a 212 familias por esta causa, un 26 % del total, durante el primer semestre de 2018 y el verano.

Estas personas se enfrentan a problemas “emocionales” cuando llegan a España, según Gómez, como la falta de red social, el desarraigo de sus familias o el desconocimiento del entorno y el idioma, lo que les crea situaciones “desesperantes” y dificulta el “proceso de integración”.

Ante ello, el director de Cáritas Zaragoza ha propuesto ver la inmigración “como una oportunidad” y comenzar “un cambio en el modelo de bienestar” ya que el actual, a su juicio, “está siendo a costa del empobrecimiento de los países del Tercer Mundo”, y también ha mostrado su preocupación por la proliferación de discursos xenófobos y racistas.

Medio millar de personas sin hogar hay en la ciudad y tienen 25 años menos de esperanza de vida

Unas 500 personas sin hogar viven en Zaragoza, de las que alrededor de 200 duermen en la calle y el resto se alojan en centros como albergues o pisos tutelados, según estima la Coordinadora de Centros y Servicios para Personas Sin Hogar de Zaragoza.

El técnico del programa de personas sin hogar de Cáritas, Goyo García, ha reconocido en declaraciones a Efe que esta cifra “es difícil de calcular” porque “no se puede encontrar a todo el que vive en la calle”, pero considera que “se ha mantenido estable en los últimos años”.

La falta de empleo y de formación junto a problemas de salud son algunas de las situaciones que, a juicio de García, llevan a una persona a quedarse sin hogar, y advierte que no existe un perfil determinado de persona sin hogar sino que “nos puede ocurrir a todos”.

Concurso fotográfico

Con motivo del día de las personas sin hogar que se celebra el próximo día 25 y para visibilizar el “sinhogarismo”, la Coordinadora ha organizado la séptima edición del concurso fotográfico “Mirando a la calle” en el que han participado 64 personas sin hogar.

Las fotografías, que se pueden contemplar en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza, recogen cómo estas personas “miran a la calle”, según el técnico de Cáritas, y han sido realizadas con sus propios móviles o con cámaras desechables que les prestan desde la Coordinadora.

Estas imágenes son “un reflejo de la calle”, ha señalado en declaraciones a Efe el trabajador social de la Coordinadora, José Luis Esteruelas, quien también ha afirmado que simbolizan que “el sinhogarismo es muy heterogéneo” y sirven para ver que este problema no está “tan lejos”.

“La calle mata”

Por su parte, Goyo García ha asegurado que “la calle mata”, ya que “la esperanza de vida se reduce hasta 25 años en las personas sin hogar”, y de ahí la “relevancia” de actividades como esta.

Este año, informan García y Esteruelas, la campaña va dirigida a hacer visible el “sinhogarismo” entre la gente joven, por lo que dos colegios de Zaragoza han podido visitar la muestra con un trabajador social y esperan ampliar estas actividades en futuras ediciones.

Además del concurso, la Coordinadora ha organizado este viernes una jornada festiva con teatro, música y baile para personas sin hogar, en la que se entregarán los premios del concurso de fotografía, con el fin de denunciar la situación que viven estas personas y reclamar mayor protección social y el acceso a una vivienda digna para ellos.

La Coordinadora de Centros y Servicios para Personas Sin Hogar de Zaragoza está formada por diez entidades que trabajan en red para “sensibilizar” a la sociedad de este problema, ha apuntado Esteruelas, y para “luchar por los derechos fundamentales” de las personas sin hogar de la ciudad.

Un 32% de los participantes en los programas de inserción laboral de Cáritas lograron un empleo

Un total de 954 personas lograron encontrar un empleo el año pasado gracias a los programas de inserción laboral de Cáritas. Esto supone que un 32% de los 2.947 participantes en este tipo de iniciativas consiguió un trabajo. El perfil de estos participantes se corresponde en un 66% de los casos con el de una mujer.

En cuanto a su procedencia, ha subido ligeramente el número de españoles (49%) frente a los de origen extranjero (51%) y los tramos de edad más mayoritarios son las personas de más de 45 años. Además, más de la mitad de todos ellos tiene solamente estudios básicos, ha informado en rueda de prensa la ONG.

Para que aquellas personas que recurren a Cáritas para encontrar un trabajo lo consigan, la entidad invirtió en 2016 más de tres millones de euros, casi un 30% más de lo presupuestado para este asunto en 2016.

Programas

Esto programas contemplan el desarrollo de talleres laborales, programas de búsqueda de empleo y se apoyan en las agencias de colocación de las que dispone Cáritas. De hecho, 56 personas de esas 954 han sido contratadas en alguna iniciativa social de la organización, como las basadas en el reciclado de ropa.

Desde Cáritas insisten en la importancia de este tipo de programas en los que, destacan, es necesario trabajar no solo la búsqueda de empleo sino la adquisición de habilidades para ello (en la imagen superior de Cáritas, participantes en un curso de formación en Huesca).

“Para poder llegar a tener un empleo tienes que tener unas competencias y unas capacidades que hay que trabajarlas para que después puedas llegar al mercado laboral”, ha explicado el secretario técnico de Cáritas Aragón, Jesus Luesma. Y es que, tal y como ha indicado Luesma, las personas que acuden a este tipo de programas “tienen deterioradas esas condiciones o les falta una labor muy importante para saber enfrentarse a ese trabajo”.

La recuperación económica no llega a todos

Además, desde Cáritas han advertido que la recuperación económica no ha llegado a todos. “Muchas personas, sobre todo las familias que se encuentran en pobreza y exclusión social no notan que les haya llegado esa situación”, ha aseverado el presidente de la entidad, Carlos Sauras.

Esto se debe, ha explicado Sauras, a que la población más vulnerable “sufrió especialmente” la crisis, a que la desigualdad “está enquistada en la sociedad” y además ha alertado de que el número de hogares con todos sus miembros en paro sigue siendo “importante”, a lo que hay que sumar la existencia de los conocidos como “trabajadores pobres”.

Para continuar con estos programas, Cáritas continuará con su expansión y próximamente abrirá una empresa de inserción laboral en Teruel.

Cáritas atiende a 9.052 personas en 2017 y se centra en el empleo, la vivienda digna y la salud universal

Cáritas Diocesana de Zaragoza ha acompañado a 3.712 familias durante el año 2017, con un total de 9.052 personas atendidas que han percibido tanto aportaciones económicas como acompañamiento personal, familiar y especializado. El trabajo de la institución se ha centrado en combatir la precariedad laboral, reclamar una vivienda digna y salud universal y cobertura farmacéutica.

Las ayudas de Cáritas ascendieron a 1.120.688 euros, la mayoría (un 53%) destinadas a ropa, alimentos o documentación.

Al pago de alquileres, electricidad, gas y equipamiento se han destinado 34,2 de cada 100 euros, mientras que a la salud, la educación y el empleo se destinaron 6,4, 3,1 y 1,9 euros de cada 100, respectivamente.

El director de la entidad, Carlos Gómez Bahillo, ha incidido en la necesidad de sensibilizar sobre la idea de que “cambiar el mundo es posible”. Por ello, ha destacado la importancia de los ciclos de cine y talleres para jóvenes que se ponen en marcha.

Perfil de las atenciones

Las proporciones de mujeres y hombres atendidos fueron similares, como en años anteriores. En cuanto a la edad, el 65,8% estaban en edad de trabajar, un 33,4% fueron menores y un 3,4% mayores de 65 años.

El 52,1% de los atendidos eran nacidos en España y el 33% de los hogares atendidos fueron nuevos, mientras que en el 41,4% había con menores.

De entre las personas extranjeras atendidas, 2 de cada 10 personas estaban en situación de irregularidad administrativa. Lo que supone un 6,7% más que en 2016.

Empleo, la mayor preocupación

La secretaria de Cáritas Zaragoza, Cristina García, ha apuntado que la recuperación de la crisis “no ha llegado”. Ha alertado de las dificultades de los mayores de 45 años para encontrar empleo, una situación que también se da en los migrantes.

“Sigue habiendo una enorme dificultad para encontrar un empleo. Crece el número de trabajadores pobres, con condiciones que llegan a rozar la ilegalidad”, ha apuntado.

Sobre la vivienda, ha señalado, que la recuperación del mercado está afectando a las familias sin recursos. “Hay precios inaccesibles, seguimos reclamando de que se puedan disponer de alquileres sociales”, ha señalado.

Cáritas alerta de que el índice de trabajadores pobres ha aumentado tres puntos este año

El número de trabajadores pobres, aquellos que aún teniendo un empleo no pueden cubrir sus necesidades básicas, ha subido tres puntos este año en Zaragoza, pasando a ser el 10,5 por ciento del total de trabajadores de más de 16 años, con empleos de un tercio o media jornada.

Los efectos de la recuperación económica alcanzan a una minoría, pero no a la mayoría de las personas que siguen en situación de vulnerabilidad, han puesto de manifiesto el director de Cáritas Diocesana de Zaragoza, Carlos Gómez Bahillo, y la secretaria general, Cristina García, quienes han presentado en rueda de prensa una nueva campaña  institucional que lleva como lema ‘Tu compromiso mejora el mundo’, en la que se emplaza a los ciudadanos a “no mirar para otro lado” y a potenciar las actitudes y acciones que ayuden a transformar la sociedad.

Los responsables de Cáritas Zaragoza han subrayado que el último informe de 2017 de Fundación FOESSA indica que el 70 por ciento de los hogares no percibe la recuperación económica, y el 43 por ciento no tiene capacidad de ahorrar, “viven día a día”.

Solo el 9 por ciento de los hogares bajo el umbral de la pobreza percibe una mejoría en sus condiciones de vida, ha detallado Gómez Bahillo.

Balance

Los responsables zaragozanos de la ONG han realizado un balance de la actividad de Cáritas durante este año, en el que la institución ha atendido a 7.233 personas en sus centros y servicios, concediendo un total de 816.217 euros en ayudas, que Cáritas afronta en un 80 por ciento con recursos propios procedentes de los socios y donantes, mientras que el 17,2 por ciento lo recibe de financiación pública.

Aunque estas cifras suponen que se ha atendido a un 17 por ciento menos de personas y a un 11 por ciento menos de familias, “la necesidad sigue estando ahí”, ha aseverado el director de Cáritas Diocesana Zaragoza.

Sus responsables han instado a ejercer el compromiso activo y colaborar con esta entidad participando como voluntario, inscribiéndose como socio, o colaborando puntualmente con aportaciones económicas.

También se puede ofrecer instalaciones abiertas al público como punto de información publicitaria de Cáritas, o comprar en las tiendas La Artesa, de comercio justo, y Latido Verde, de recuperación de ropa.

Otras formas de colaboración son legar bienes o derechos para el sostenimiento de las actuaciones de Cáritas o entregar ropa en los contenedores rojos distribuidos a lo largo de toda la Diócesis para colaborar con la empresa de inserción A Todo Trapo Zaragoza.

Cáritas atendió a casi 30.000 personas en Aragón el pasado año

Cáritas atendió durante el pasado año en Aragón a un total de 29.627 personas, 3.037 menos que en 2015, con una inversión cercana a 12 millones de euros (11.984.002,38 euros) en acciones de lucha contra la pobreza y la exclusión social. Unos datos que permiten ser, según la entidad, algo más optimistas que años anteriores, eso sí, sin olvidar que en Aragón sigue habiendo 200.000 personas en riesgo de exclusión, de las que 30.000 lo están en peligro severo.

“Las cosas han ido cambiando pero con matices. Hay una pequeña reanimación, pero sigue habiendo muchas personas que han salido muy mal paradas de la crisis y con pocas posibilidades de salir adelante que necesitan ser apoyadas”, ha explicado el presidente de Cáritas Aragón, Carlos Sauras, quien ha matizado que siete de cada diez hogares no perciben que la recuperación económica ha llegado.

En este sentido, el secretario-técnico de la entidad, Jesús Luesma, ha explicado que “aunque estamos saliendo de la crisis, no hay una reducción en la tasa de desigualdad”. “El seísmo ha cesado, pero por un modelo injusto aún queda mucha gente bajo los escombros. Las situaciones se han precarizado”, ha argumentado. Y es que, según ha añadido, aunque baja el número de personas atendidas, las situaciones tienden a ser más graves.

Misma tendencia en 2017

El 50% de las inversión realizada el pasado año -proveniente en un 72% de aportaciones privadas- estuvo destinada a cubrir necesidades básicas. “Los periodos de crisis generan pobreza muy rápido, pero la bonanza no atrae la recuperación con la misma rapidez”, ha señalado Sauras.

Con respecto al perfil de las personas atendidas, Luesma ha señalado que el 54% son españoles, el 44% son familias con menores a su cargo y, de ellas, el 22% son monoparentales.

Desde Cáritas han querido valorar la labor del cuerpo de voluntarios. La entidad cuenta con 2.877 voluntarios, un 92% del total; las 251 personas restantes son contratadas.

Según Sauras, en este 2017 la tendencia es muy parecida, ya que “no se ha observado ningún cambio radical”.

Cáritas alerta de que persiste la desigualdad

Responsables de Cáritas Zaragoza, durante la presentación del balance de 2016. Foto: Aragón Press

Cáritas Diocesana Zaragoza tuvo que prestar algo menos de ayudas en 2016, pero la ONG alerta de que las desigualdades y la precariedad persisten. “Sí que ha habido una mejora de los indicadores económicos, pero esto no se traduce en una reducción significativa de lo indicadores de pobreza y desigualdad social. Sigue habiendo parados de larga duración, sigue habiendo una situación precaria”, ha relatado el director de Cáritas en Zaragoza, Jaime Sanaú.

La entidad atendió durante el pasado año 2016 a un total de 4.015 familias, un 19% menos que en 2015. En total, 1.759 personas recibieron algún tipo de ayuda económica y, en ocasiones, también servicios de acompañamiento. “No solo es importante darles dinero, también hay que enseñarles dónde acudir a pedir ayudas, qué pueden solicitar o, simplemente, estar ahí”, ha explicado uno de los voluntarios de Las Fuentes, Carlos Palomero.

Así, durante 2016, Cáritas canalizó 10.220 ayudas directas a familias, que han ascendido a 1.290.455,01 euros. La organización sigue abogando por promover la protección de la dignidad e integridad de las personas, de la vivienda digna, de la salud universal, de la educación y el empleo. Es por eso que, entre sus acciones, destaca la inversión en la compra de medicinas para enfermedades crónicas, material escolar, becas de comedor, alquiler o electricidad, entre otras cosas. No obstante, donde más dinero se ha destinado es al apoyo directo a familias para necesidades básicas: 51,5 de cada 100 euros.

Perfil 

Los hogares unipersonales representaron el 38,5%. Asimismo, también se atendió a un alto volumen de parejas con hijos (29,5%) y hogares monoparentales (21,2%). En términos generales, el 44,9% de las familias tenían menores.

Cabe destacar que el 53,3% de los atendidos fueron nacidos en España; de las extranjeras, el 84,6% tenían permiso de residencia o trabajo.

Además, siete de cada diez familias ya habían sido atendidas durante años anteriores. “Se habla de recuperación, pero seguimos atendiendo a familias que recurren a Cáritas por primera vez”, ha indicado la secretaria general de la entidad, Cristina García.

Realidad social

Un ejemplo de esta realidad es la que ha relatado Carlos Palomero. “Vamos a sus casas y comprobamos sus necesidades. Ellos ven lógico pedir alimento, pero quizá no reparen en que necesitan una lavadora, por ejemplo”, ha explicado.

“Llega un momento que te conviertes en su familia, porque te has preocupado por ellos, porque les das la capacidad de ser autosuficientes”, ha añadido. Como Carlos, Cáritas cuenta con 1.104 voluntarios y 6.948 socios.

La entidad ha aprovechado la ocasión para pedir una mayor inversión para atender situaciones de necesidad y reformar las políticas sociales. “No podemos decir que estamos fuera de la crisis. Hay más de 200.000 personas en riesgo de pobreza, y 31.151 en pobreza severa”, ha comentado.

Aragón Press