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Diseñadores del nuevo emblema de Zaragoza: “Nuestras letras y corazón tienen sello propio”

“Con el símbolo del corazón lo tuvimos claro desde el primer momento, aunque queríamos diseñar un corazón diferente, que tuviera más fuerza”, dice Jorge. “Bueno, y el logotipo de las letras ZGZ también vimos enseguida que podía funcionar bien”, añade Óscar.

Quienes así hablan son Jorge Rabadán y Óscar Garcés (en la imagen superior, de izquierda a derecha), responsables, respectivamente, de los estudios de diseño Nemo Graphic Room y La Mano y la Luna Espacio Creativo, cuyo trabajo conjunto ha resultado ganador del concurso para la creación de una nueva marca de Zaragoza, promovido por el Patronato Municipal de Turismo.

Estos diseñadores aragoneses (uno jacetano y otro maño) y formados en Zaragoza trabajan juntos en numerosos proyectos desde hace cuatro años. Cuando tuvieron conocimiento del concurso sobre la marca Zaragoza no lo dudaron ni un momento: “nos atrajo mucho y nos conjuramos para ganar”. Querían quitarse la espina del concurso para la marca Aragón, al que también concurrieron pero sin éxito.

Tras repasar con detenimiento las bases de la convocatoria, en la primera sesión de reflexión e inspiración surgió el esquema de lo que ya es la nueva enseña identificativa de la ciudad.

Te quiere…

“Partimos de la frase clave, del ‘claim’ “Zaragoza te quiere…” para incorporarlo al nuevo logotipo. A partir de ahí dedujimos que debíamos centrarnos en lo sentimental y concluimos enseguida que el símbolo fuerza del nuevo emblema debía ser un corazón”, rememora el apasionado Jorge.

-Pero el símbolo del corazón se lo tiene apropiado Nueva York desde hace tiempo…

-“Ya, pero nosotros pensábamos en un corazón diferente, más esquemático, formado por puntos y líneas que simbolizaran sitios de encuentro, caminos, interrelaciones…”, matiza en su tono más sosegado Óscar.

-¿Y las letras? Nueva York (otra vez) también usa desde hace mucho las NY como logotipo identificador…

Los dos diseñadores aragoneses explican alternándose de forma ordenada que “el objetivo no era  crear algo nunca visto. Éramos conscientes de que ambos recursos, las letras y el corazón, ya han sido utilizados antes. Pero buscábamos claridad, contundencia, emoción y a la vez algo preciso y sencillo, fácil de interpretar y de utilizar. Además, nuestras letras y nuestro corazón son diferentes, tienen sello propio”.

Y se inspiraban además en la alusión de Goya a Zaragoza como ‘corazón’, en las redes neuronales descubiertas por otro excelso aragonés: Ramón y Cajal, además de en la esquemática digital de nodos y líneas conectadas para simbolizar las interrelaciones.

A partir de esa gestación inicial, Óscar y Jorge se pusieron a trabajar en el emblema durante quince días, primero de forma ordenada para concluir en un fin de semana frenético, justo antes de que venciera el plazo de presentación.

“Al final entregamos el trabajo a las 12 del mediodía de un día 12 y pensábamos que nuestro trabajo era el duodécimo que se presentaba (luego resultó que fueron 13). Después hemos pensado con sorna que esa coincidencia de doces nos dio suerte”, concluye Óscar exhibiendo una gran sonrisa.

El trabajo artesano de Jorge y Óscar dibujando plantillas y construyendo moldes

Trabajo manual

Estos diseñadores modernos trabajan, obviamente, con ordenadores como principal herramienta. Pero lo primero que hicieron fue dibujar unas plantillas y construir ¡unos moldes! de las letras y el corazón que habían plasmado inicialmente en boceto gráfico, con lápiz y papel.

“No, no somos tradicionales o antiguos”, gesticula Jorge mientras suelta alguna risa. “Lo que pasa es que somos un poco artesanos”, aclara Óscar, y añade: “nos gusta trabajar con las manos”; y corrobora Jorge: “él, además, es pintor y yo hago fotografía artística. Nos gusta ver y palpar fuera del contexto digital”.

Partiendo de sus coquetos moldes, los diseñadores ‘artesanos’ se aplicaron en su idea de “metamorfosear” el corazón y personalizar las letras ZGZ, en busca de “una marca dinámica, que evoluciona”.

Mediante ese proceso, desde una tipografía común, Jorge y Óscar han introducido detalles: muescas, pequeñas variaciones en ángulos, inclinaciones y líneas, que otorgan al logotipo un carácter propio, único.

“Es marca de la casa. Nos gusta mucho la tipografía y en todos nuestros trabajos procuramos incluir letras con diseño personal”, explica Óscar. “Sí, además –añade Jorge- era la forma de transmitir el punto pasional que queríamos dar a la marca: mediante las manos, con los dibujos, recortando las letras. Eso no lo puedes hacer con el ordenador. O tardas más y lo haces peor, vamos”.

El proceso con las líneas de colores que se entrecruzan en el original corazón de la nueva marca de Zaragoza partió también desde esa metamorfosis hacia el sentimiento y hacia el dinamismo de la ciudad. “Con las líneas entrecruzadas se transmite los latidos, el palpitar de la ciudad, que es todo menos estática”, explica Jorge. “Y también se sugiere un 3D desde un dibujo plano”, puntualiza Óscar.

Ambos se muestran orgullosos de la personalidad y a la vez de la versatilidad de su trabajo, que están culminando con la redacción del libro de estilo para el uso adecuado del emblema, una labor minuciosa y prolija que les está llevando su tiempo.

Óscar y Jorge creen haber conjuntado en su obra la complejidad de mensajes con la sencillez estética y de uso de la nueva señal. Algo muy importante porque “nosotros no vamos a gestionar siempre la marca. Se trataba de conseguir unos elementos fácilmente manejables, que al aplicarlos se respete nuestra idea y se transmita lo que hemos pretendido”.

A la vista de la nueva enseña zaragozana, parece claro que lo han conseguido.