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El azud sólo rebalsará cuatro días a la semana y durante un mes las compuertas van a estar bajadas

El Ayuntamiento de Zaragoza ha comunicado a la CHE su intención de poner en marcha un nuevo sistema activo de gestión de las compuertas del azud del Ebro a su paso por la ciudad, con el objetivo de reducir el impacto en el río causado por la retención de aguas, estudiar de forma rigurosa la evolución del estado natural del río en su tramo urbano y compatibilizar todo ello con los usos deportivos que se llevan a cabo actualmente. Las compuertas estarán levantadas cuatro días a la semana, abatidas dos días y en maniobras de subida y bajada el día restante. Por otro lado, del 8 de enero al 8 de febrero las compuertas estarán bajadas para un estudio de la CHE sobre sedimentos.

El nuevo plan de manejo del Azud establece el abatimiento total de las compuertas a partir de caudales superiores a 250 m³/s que permitirá una mayor permeabilidad a los restos sólidos que arrastra el río y el incremento del número de días anuales con flujo natural, además de la compatibilización con los usos deportivos y el movimiento de compuertas (abatidas o levantadas), lo que favorecerá la renovación más efectiva de las aguas estancas, ha señalado el Consistorio en una nota de prensa.

El nuevo modelo de funcionamiento de la instalación define que, a partir de caudales inferiores a 250 m³/s, se establecerá un ciclo semanal de funcionamiento de manera que durante cuatro días se mantendrá la lámina de agua estabilizada de tal modo que se posibilite la práctica de actividades lúdicas y deportivas sobre ella. Durante dos días las compuertas se mantendrán completamente abatidas y el día restante se dedicará a las maniobras de subida y bajada de las mismas.

Este nuevo modelo de funcionamiento de la instalación contará con un detallado seguimiento de la evolución de los distintos indicadores del estado ecológico de las aguas y del cauce.

Con este objeto, se va a crear una comisión técnico-científica en la que colaboren la Confederación Hidrográfica y el Ayuntamiento de Zaragoza, con la posible asistencia de especialistas en las diferentes áreas y materias.

Compuertas abatidas un mes

Por otro lado, el Ayuntamiento de Zaragoza ha aceptado la solicitud de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) para mantener abatidas las compuertas del azud desde el próximo 8 de enero y hasta el 8 de febrero con el objeto de llevar a cabo un estudio de sedimentación y de hidrodinámica.

La intención del organismo de cuenca es elaborar una estrategia sedimentaria con fundamento científico, informan fuentes municipales en una nota de prensa.

Este trabajo de seguimiento no se ha realizado en los diez años de funcionamiento del azud, lo que impide tener datos precisos para permitir evaluar el impacto de esta infraestructura en todo este periodo.

Tan sólo en 2017 y 2018 se han llevado a cabo los primeros estudios biológicos, físico-químicos, de batimetría y de medición del transporte sólido en el río por parte del Ayuntamiento de Zaragoza, así como un primer balance sedimentario por parte de la CHE.

El Ayuntamiento ha convocado a las entidades que realizan actividades deportivas y recreativas en el tramo urbano del río Ebro a una reunión el día 16 de enero, en la que se detallarán estas medidas y se analizarán próximos pasos a seguir en relación con la gestión de la infraestructura.

Cancelación de la concesión para el salto hidroeléctrico

Por otro lado, desde la concejalía de Medio Ambiente se ha solicitado iniciar el procedimiento administrativo para cancelar la concesión administrativa de salto hidroeléctrico autorizada por la CHE en 2005.

Se ha considerado que ha llegado el momento de dejar sin efecto dicha concesión administrativa, ya que carece de justificación puesto que nunca llegó a instalarse una central hidroeléctrica o turbina que permitiese la explotación.

El Ayuntamiento considera que el funcionamiento del azud no cumple con las funciones que justificaron el proyecto y su ejecución: la navegación turística, la consecución de un subjetivo impacto paisajístico beneficioso o el aprovechamiento eléctrico con ocasión del salto de agua.

Por este motivo se están valorando aspectos que ya fueron planteados en las alegaciones de la declaración de impacto ambiental de 2005, como la posibilidad de que la instalación pudiera modificar el comportamiento hidrólógico del río, el nivel freático del acuífero aluvial, la posibilidad de alteración de las condiciones hidromorfológicas del río en la zona de afección o el incremento del nivel de nutrientes que perjudique la calidad del mismo, entre otros.

Estudio de la UZ: Las personas con menos recursos contribuyen más a combatir el cambio climático

Las personas con menos recursos contribuyen en mayor medida a las acciones contra el cambio climático. Éste es el principal resultado de una investigación que, a través de un experimento de ciencia ciudadana, estudia la relación entre poder adquisitivo y acciones contra el cambio climático.

El estudio, en el que se ha medido cómo actúa un grupo de personas ante un perjuicio común, ha puesto de manifiesto que las personas están dispuestas a aportar más o menos dinero para combatir el cambio climático según su poder adquisitivo. La investigación, publicada en la revista PLOS ONE, la han llevado a cabo investigadores de la Universitat Rovira i Virgili, la Universitat de Barcelona, la Universidad de Zaragoza y la Universidad Carlos III de Madrid.

“Ante desafíos que necesitan de la cooperación entre grupos con desigual capacidad de aportación hay que tener en cuenta que la mayor contribución para conseguir el bien común se ha observado en los menos poderosos”, destaca Jesús Gómez-Gardeñes que, junto a Yamir Moreno y Carlos Gracia-Lázaro, investigadores del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI), han participado en dicha investigación.

Y añade: “A pesar de que estos experimentos se han hecho a escala humana, sería importante que en la cooperación entre países se tuviera en cuenta su desigual capacidad económica”.

Más de 300 personas

El experimento de ciencia ciudadana en la calle se ha desarrollado en el marco del festival DAU del Instituto de Cultura de Barcelona. En total han participado más de 320 personas divididas en 54 grupos de seis (en la imagen superior, participantes en el experimento en plena acción).

El funcionamiento ha sido el siguiente: distribuían 240 euros a cada grupo, cuyos miembros ni se conocían ni se podían relacionar entre ellos. A cada miembro del grupo se le daba una cantidad concreta de dinero.

En la mitad de los grupos, todos dispusieron del mismo capital, 40 euros cada uno. En la otra mitad, el dinero se distribuyó de forma desigual, desde 20 hasta 60 euros a cada miembro.

A partir de aquí, cada persona debía aportar dinero a un bote común con el reto de lograr, después de diez rondas, un total de 120 euros dedicado a una acción contra el cambio climático; en concreto, plantar árboles en la sierra de Collserola (Barcelona).

Con el dinero que les quedaba obtenían vales de compra. Al empezar el experimento, todos sabían con qué cantidad de dinero contaba cada uno y en cada ronda podían conocer cuánto había aportado cada participante.

Educar en la equidad

De este modo, se ponía a prueba el esfuerzo económico que está dispuesto a hacer cada uno por un beneficio colectivo, en este caso relacionado con el cambio climático.

Los resultados constataron que, a pesar de que todos los grupos consiguieron el objetivo colectivo de llegar a los 120 euros, “la distribución del esfuerzo fue muy poco equitativa” explica Jordi Duch, investigador de la Universitat Rovira i Virgili.

Concretamente, los participantes con menos recursos contribuyeron significativamente más al bien público que los más ricos, en ocasiones, hasta dos veces más. Los investigadores concluyeron que los más pobres formaban parte de los considerados “grupos generosos”, mientras que los más ricos se clasificaban mayoritariamente en un “grupo agresivo”.

Los resultados sugieren que las políticas futuras se beneficiarían tanto de reforzar las acciones de justicia climática como de educar en la equidad, en lugar de centrarse en la comprensión de las consecuencias climáticas genéricas o globales, puesto que esta sensibilización no ha demostrado que traiga aportaciones equitativas.

Mejor la cooperación que la competición

“De hecho, el estudio demuestra una vez más que la cooperación es mejor que la competición a la hora de conseguir alcanzar metas socialmente deseables, y que en el caso del cambio climático es necesaria la cooperación entre todos los agentes involucrados”, señala otro de los autores del estudio, Anxo Sánchez, catedrático del departamento de Matemáticas de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M).

El análisis de los resultados indica que en los grupos en los que no había desigualdades en el capital se han podido diferenciar dos comportamientos: uno que coopera con cantidades que se considerarían justas -aproximadamente con la mitad de su capital inicial- y otra parte que cooperan mucho más del justo.

Sin embargo, en los grupos que partían de la desigualdad inicial, hay muchas más diferencias. Quienes disponían de más dinero (50 o 60 euros) contribuían menos de lo que se considera justo, al contrario de quienes tenían menos (20 o 30 euros) que contribuían proporcionalmente mucho más.

Los pobres, más vulnerables

Estos resultados evidencian que “dadas las desigualdades, los grupos más pobres son más vulnerables y, por tanto, quienes más sufren”, explica Julián Vicens, actualmente investigador del grupo OpenSystems-UB y miembro del Instituto de Sistemas Complejos de la UB (UBICS).

Este hecho se puede extrapolar y comparar con las negociaciones entre países ricos y pobres: los países más industrializados -que son los que más impactan sobre el cambio climático- son los que tienen más herramientas para combatirlo y, en cambio, los países más pobres son los que salen más perjudicados.

Y también se puede comparar a nivel local, donde la gente con menos recursos es la más afectada por los efectos el cambio climático y son más frágiles.

El dispositivo experimental, implementado en tabletas, simula interacciones sociales estratégicas basadas en la teoría de los juegos y plantean dilemas sociales que ponen en tensión el interés individual y el bien común y se han aplicado mecanismos de machine learning para identificar patrones de comportamiento.

PP, PSOE y C’s declinan informes técnicos y exigen la reparación del azud en el Pleno municipal

La derecha municipal y el PSOE han vuelto aliarse para votar juntos en el pleno una moción del PP que reclama la reparación inmediata del azud del Ebro en Zaragoza, una de cuyas compuertas lleva averiada 20 días. Mientras la izquierda representada por ZeC y CHA apuesta por escuchar primero a los técnicos y valorar los efectos en el río en estos nueve años de presencia del azud, antes de tomar una decisión sobre su mantenimiento o supresión, PP, PSOE y C’s consideran que hay que repararlo ya sin atender a valoraciones técnicas.

Unas valoraciones técnicas y sociales que son muy diversas, como ha quedado de manifiesto en las ocho intervenciones de especialistas y representantes de asociaciones que han precedido en el pleno al debate de los grupos políticos, en una sesión que había levantado gran expectación ciudadana.

Así, mientras el representante vecinal de Vadorrey y otras asociaciones ciudadanas de la Margen Izquierda, Pablo Polo, alertaba de la pérdida de agua, especies piscícolas y avícolas, de una barrera contra los mosquitos, de la abundancia de macrofitos y de vertidos fecales en la zona con las últimas lluvias debido a la avería del azud, otro representante vecinal, que también hablaba en nombre de asociaciones de la Margen Izquierda, apostaba por un río sin trabas, “un río vivo”, lo que refrendaba otro representante vecinal de Torrero, que habló también en nombre de Coagret (Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases), y subrayó que al efecto negativo del bajo caudal del Ebro en verano se había sumado el azud, empeorando la calidad del río.

Discrepancias técnicas

En el lado técnico, mientras el geógrafo y responsable de Expo 2008 Francisco Pellicer aseguraba que el azud estaba refrendado por no menos de diez estudios técnicos, que su tecnología garantiza el respeto a la dinámica del río y que no causa retención de sedimentos, el representante de un grupo de organizaciones ecologistas José Ángel Moncayola aseguraba que informes de la CHE ya habían alertado de que el azud alteraba el río y empeoraba su calidad, que el azud es contrario a los postulados de la directiva europea del agua y que perjudica la salud del Ebro, la de los habitantes de Zaragoza y merma la calidad de las riberas.

Frente a este último argumento, Pellicer y otras voces partidarias de la represa alertaron de que el nivel del agua que genera el azud es la referencia para todo el plan de recuperación de riberas, por lo que su eliminación ponía en peligro la sostenibilidad de los márgenes del Ebro a su paso por Zaragoza.

Su postura chocaba con la de ecologistas y grupos de la izquierda municipal, quienes defienden la existencia de graves afecciones ambientales en el río y sus riberas por efecto del azud, propiciando las sedimentaciones, los macrofitos o la proliferación de especies tan molestas como la mosca negra.

El representante vecinal Pablo Polo y los portavoces de PP, PSOE y C’s coincidían en argumentar que la voluntad de ZeC era eliminar el azud incluso antes de la avería de la compuerta. A este respecto, Polo y la concejal socialista Marta Aparicio reducían el coste de la reparación a entre 3.000 y 8.000 euros, y no los 65.0000 valorados por el gobierno de ZeC. Además, el representante vecinal ha asegurado que cuatro días antes de que se hiciera pública la avería, en el Ayuntamiento ya se conocía el fallo de la instalación.

Reparación vs. reflexión

En el terreno político, el concejal del PP Pedro Navarro ha tachado a ZeC de ir en contra de la opinión ciudadana, que a su juicio reclama la reparación del azud. Tanto él, como Aparicio (PSOE) como Casañal (C’s) han argumentado que “cuando una infraestructura se avería, lo primero que hay que hacer es repararla”.

A ese respecto, el concejal de CHA Carmelo Asensio ha puntualizado que “no se trata de reparar porque sí; se trata de reparar lo que sea útil para la ciudad”. Para determinar esa utilidad o los perjuicios del azud, Asensio ha insistido en que unos informes técnicos deberían precisar las afecciones de la instalación en la dinámica del río.

El aspecto medioambiental es también prioritario para Zec. La concejala de Movilidad y Medio Ambiente, Teresa Artigas, lo ha dejado bien claro: “el gobierno municipal tomará una decisión sobre el azud primando el buen estado ecológico del río y apostando por un río vivo”. En este sentido, la edil defiende, en coincidencia con CHA, que “hay que reflexionar sobre lo que ha supuesto el azud para la ciudad en estos nueve años”.

Esa reflexión que precederá a la toma de decisiones se desarrollará en la mesa técnica convocada para el viernes 7 de julio por los responsables municipales zaragozanos.