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Tras una bronca en el Pleno, los concejales acuerdan evitar pullas personales en periodo electoral

Los concejales del Ayuntamiento de Zaragoza han acordado abstenerse de realizar, en tiempo preelectoral, comentarios sobre la situación personal o en su partido de cualquier edil que cumple su mandato representativo porque “no le compete al Pleno ni a la ciudadanía”, tras una fenomenal bronca en el Pleno de este lunes 25 de marzo.

Este es el acuerdo que han alcanzado los portavoces de los cinco grupos municipales –PP, PSOE , ZeC, Cs y CHA– y que ha dado a conocer el alcalde, Pedro Santisteve, tras una reunión que han mantenido en el despacho de Alcaldía.

La reunión se ha producido a iniciativa del alcalde, y después de que éste se haya visto obligado a interrumpir el Pleno por los comentarios airados, insultos y descalificaciones que se estaban realizando los concejales unos a otros, especialmente los de ZeC y los del PSOE.

Cruce de descalificaciones

El ambiente se ha caldeado durante una intervención del concejal de Hacienda y Cultura, Fernando Rivarés (ZeC), quien, molesto por las intervenciones de representantes de PSOE y Cs acerca de la liquidación del presupuesto municipal de 2018, ha lanzado pullas a unos y otros aludiendo a su marginación por parte de la dirección de Ciudadanos en el acto electoral del pasado domingo en el Parque Labordeta, en el caso de la portavoz y candidata Sara Fernández, o a la ausencia o desplazamiento de los integrantes del actual grupo municipal socialista en las listas electorales del PSOE (en la imagen superior, Rivarés interviene en el Pleno, al fondo a la derecha, en la segunda fila).

Los comentarios de Rivarés han sido contestados de forma airada por parte de los concejales socialistas (en especial Javier Trívez y Lola Campos) para acusar a Rivarés de “tránsfuga” o “traidor” (por su paso de las listas de IU a las de Podemos), e incluso el portavoz del PSOE, Carlos Pérez Anadón, ha intervenido para criticar la actitud del concejal de ZeC y la del alcalde por permisividad.

Tras continuas interrupciones del Pleno y en vista de que la trifulca no cesaba, Santisteve ha interrumpido la sesión y ha convocado una reunión de los portavoces, donde se ha acordado acotar las alusiones en las intervenciones de los ediles. A este respecto, el alcalde ha puntualizado que “hago referencia también a mi grupo municipal para reconducir el debate al ámbito de lo que se hable en cada punto”.

Primeras operaciones de cáncer de mama sin ingreso hospitalario y sin extirpar el órgano

El Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza ha realizado las dos primeras intervenciones quirúrgicas de cáncer de mama con radioterapia intraoperatoria sin necesidad de ingreso hospitalario.

En las operaciones, llevadas a cabo el pasado 31 de mayo, los cirujanos extrajeron el tumor sin extirpar la mama, tras lo que, en el mismo quirófano, los especialistas en Oncología Radioterapia administraron la radioterapia directamente en el lecho del tumor, lo que evita que estas pacientes tengan que recibir posteriormente sesiones en el acelerador de electrones.

Una vez finalizada la intervención quirúrgica, las pacientes pasaron a una zona de despertar y el mismo día fueron dadas de alta y regresaron a sus domicilios, informan fuentes del Gobierno de Aragón en una nota de prensa.

Según las explicaciones de la cirujana Carmen Casamayor, recogidas en la nota, este nuevo planteamiento precisa una adecuada selección de las enfermas y experiencia en los profesionales involucrados, además de que para llevar a cabo este proyecto ha sido precisa la destacada implicación del servicio de Anestesia, entre otros.

Además, las mujeres han sido sometidas a los mismos tratamientos de las operaciones de cáncer de mama habituales, como la técnica del ganglio centinela de Medicina Nuclear y el control por parte de Anatomía Patológica.

Según María José Sangrós, de Medicina Nuclear, la técnica empleada permite localizar qué ganglios linfáticos (situados en la axila habitualmente) pueden estar afectados o no por el tumor.

Los médicos nucleares localizan estos ganglios, los cirujanos los extraen y los anatomopatólogos, en este caso la facultativa Beatriz Eizaguirre, lo analizan, lo que evita vaciamientos axilares innecesarios, establecer un valor pronóstico y determinar la actitud terapéutica a seguir.

Personal sanitario del hospital Servet que ha participado en las intervenciones. Foto: DGA

Apoyos de otros especialistas

Todas estas intervenciones deben desarrollarse con el apoyo de Radiodiagnóstico y de Anestesia.

Así, la radióloga Silvia Cruz dio apoyo con una prueba ecográfica in situ para, entre otras acciones, corroborar que la sonda que hay que introducir en el lecho de tumor para administrar la radioterapia se realice de forma adecuada, mientras que la administración de la radioterapia estuvo planificada por el físico Sergio Lozares y supervisada por la oncóloga radioterápica Reyes Ibáñez.

Por su parte, el anestesista Javier Martínez Andreu explica que es preciso reducir la ansiedad propia de una operación quirúrgica de estas características, dar seguridad a la paciente, minimizar los efectos de la agresión quirúrgica -sobre todo control del dolor- y aminorar los efectos secundarios de la anestesia (somnolencia, náuseas y vómitos).

Actualmente ya se realiza en muchos centros cirugía de mama sin ingreso, pero el objetivo del Servet es ofrecer este tratamiento completo dada la posibilidad de aplicar la radioterapia intraoperatoria de mama, según explica Reyes Ibáñez, jefe de sección de Oncología Radioterápica del área genital y mama.

Este tipo de radioterapia se puede administrar en el propio quirófano, siguiendo unas indicaciones muy concretas del tipo o tamaño del tumor, y evita que la mujer tenga que volver posteriormente a radioterapia para someterse a sesiones del acelerador (alrededor de 20 por mujer).

Otras de las ventajas de la cirugía sin ingreso es una mayor satisfacción de la afectada, una nueva relación médico-paciente basada en autonomía de la mujer, y una disminución del impacto psicológico de la enfermedad en la usuaria.

La cirugía sin ingreso requiere la participación de la paciente y un cambio en su actitud frente a la enfermedad, con el objeto de incrementar su participación en la toma de decisiones.