Mercado Central

La reforma del Mercado Central avanza para reabrir en torno a las Fiestas del Pilar

Los trabajos de reforma del edificio modernista del Mercado Central avanzan a buen ritmo y se espera reabrir la lonja en torno a las Fiestas del Pilar de este año 2019, ya que las obras llevan ya más del 30 por ciento ejecutado. En estos momentos está colocada la mitad de la cubierta del edificio y esta semana comenzarán a instalarse las placas transparentes a modo de paredes exteriores. Las columnas y arbotantes metálicos lucen el color gris original del recinto, que estaba más deteriorado de lo previsto, lo que ha implicado actuaciones extraordinarias por valor de 800.000 euros.

El recinto del Mercado Central alberga ya en su interior la estructura metálica que delimitará los puestos de detallistas, dos de los cuales ya lucen con revestimientos, a modo de espacios pilotos para que pueda apreciarse su futuro diseño, y está ya prácticamente ultimada la infraestructura para cámaras frigoríficas y aparatos de calefacción y climatización que se situarán en los sótanos.

El alcalde, Pedro Santisteve, y el concejal de Urbanismo y Mercados, Pablo Muñoz, junto con el arquitecto jefe municipal y director de la obra, José Antonio Aranaz, han girado una visita a la obra este lunes 4 de marzo.

Exterior del Mercado, con la mitad de la cubierta ya instalada. Foto: zaragoza.es

Apuesta municipal

Santisteve ha calificado de “emocionante” poder conocer las distintas fases de rehabilitación de este edificio, “patrimonio histórico” de la ciudad, en el que se están cumpliendo los plazos previstos y cuyo resultado será “espectacular” con la luz que entrará por las cristaleras laterales.

El primer edil ha recordado la apuesta del Ayuntamiento por recuperar esta infraestructura fundamental para el comercio de la ciudad, por impulsar el trabajo de  los detallistas y por la comercialización de los productos frescos de cercanía, que propician una alimentación saludable.

También ha indicado que el Gobierno de Zaragoza ya ha aprobado la tercera fase de licitación para cubrir los 19 puestos que quedan vacantes en el Mercado, para los que existe “mucho interés” por cubrirlos, por lo que confía en que el mercado remodelado se inaugure con todos sus puestos completos.

El arquitecto director del proyecto, José Antonio Aranaz, ha explicado que si el viento lo permite acabarán esta semana de colocar la cubierta, “salvo los remates de desagües y canalones”.

La nueva cubierta consta de tras placas. La exterior es de aluminio y tiene color zinc; la intermedia es de polietileno aislante; la interior, que se la que se percibe desde dentro del mercado, es de madera, lo que le da un carácter más acogedor.

Aranaz ha explicado que llevan muy avanzados los trabajos en los sótanos del edificio, donde se ubicarán las principales infraestructuras del mismo.

El arquitecto Aranaz (izda) da explicaciones sobre la obra al alcalde. Foto: zaragoza.es

Fachada acristalada

Pronto comenzarán también la construcción de la fachada de muro cortina acristalada, cuya instalación podría iniciarse la semana que viene con la colocación de los perfiles que soportarán los vidrios.

El arquitecto ha asegurado que la obra “lleva muy buen ritmo” y es ahora cuando se empieza a ver su hermoso diseño porque el edificio “estaba bastante peor” de lo que pensaban.

De hecho, Aranaz ha señalado que ha habido un imprevisto con los forjados, que han tenido que reformarse, lo que ha implicado un modificado en el proyecto de 800.000 euros que el equipo de Gobierno ya ha autorizado.

Ha apuntado que ya en la licitación del proyecto se preveía que pudiera haber modificaciones porque “había cosas que no se podían ver por la propia actividad del mercado”. No obstante, ha remarcado que en la adjudicación se produjo una baja del presupuesto inicial del 23,2 por ciento por lo que pese a los trabajos extraordinarios “vamos por debajo de lo previsto”, ha añadido. El proyecto se adjudicó por 8.183.810 euros IVA incluido.

Recreación de los puestos del Mercado tras la remodelación. Imagen: zaragoza.es

Atractivo

El arquitecto ha destacado que “vamos a liberar al mercado de todo lo que lo ocultaba y lo podremos disfrutar tanto por fuera como por dentro”, y ha añadido que gracias a las cristaleras se podrá ver el interior desde el exterior, por lo que será “más atractivo comercialmente”.

Respecto a la pintura gris que ya lucen los elementos metálicos que constituyen el grueso de la estructura del mercado, Aranaz ha confirmado que se trata del tono original del recinto, un edificio modernista de 1903, catalogado como monumento histórico nacional desde 1978 y Bien de Interés Cultural desde 1982.

El arquitecto ha precisado que se ha utilizado un tipo de pintura muy resistente, cuyo mantenimiento es “relativamente sencillo” ya que es lavable y que esperan que perdure al menos 30 años sin necesidad de repintado.

Ha agregado que el edificio recibirá el color de las policromías de que tengan los tarjetones de cerámica que se sitúan en la parte superior del edificio, que se han limpiado y se están restaurando. Además, los propios puestos de detallistas y de restauración (cuatro en la parte central del mercado) lucirán diversos colores.

Una exposición fotográfica describe la “identidad”, la historia del Mercado Central y sus gentes

Una exposición de 77 fotografías resume la historia del Mercado Central. La muestra, instalada junto a la escultura de César Augusto, repasa los 116 años de este simbólico equipamiento. Más allá de esto, las imágenes reflejan la vida y las personas que han ido pasando en el entorno. Se ha buscado el enfoque de las personas que han trabajado y trabajan en el mercado, así como los clientes y visitantes que vienen a comprar desde diferentes puntos de la ciudad.

En esta exposición se puede ver desde los comienzos de la actividad comercial en la antigua plaza de abastos hasta las obras actuales que recuperan el edificio modernista. El consejero municipal de Urbanismo, Pablo Muñoz, considera que esta exposición refleja “una de las grandes singularidades de Zaragoza”. Las personas y el patrimonio de una ciudad, ha apuntado, “son los aspectos que marcan la diferencia entre las ciudades”.

Muñoz, junto con el alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, han inaugurado este jueves la muestra. Durante el acto, Santisteve ha querido poner en valor el patrimonio de la ciudad. “Es un mercado vivo, con precios asequibles”, ha manifestado el alcalde, para quien estas instalaciones ofrecen “calidad del producto, así como salud a los ciudadanos”.

Mostrar el cambio

Las fotografías provienen del Archivo Histórico de la ciudad, del Archivo de la Asociación de Detallistas del Mercado Central, de algunos medios de comunicación y de la Asociación de Fotoperiodistas de Aragón. Su portavoz, Javier Belver, ha remarcado que el objetivo es “mostrar cómo la ciudad y su gente ha cambiado en estos 116 años y aquí te puedes encontrar con auténticas joyas”.

“Hemos pretendido hacer este regalo al Mercado Central contando su historia”, ha indicado Belver, para quien las obras de reforma que se están desarrollando ahora son “como un nuevo traje” y teniendo “tan buena percha”, ha agregado, “seguro que le quedará muy bien”.

La exposición permanecerá en la plaza de Lanuza hasta finales de enero. Luego recorrerá otros puntos de la ciudad como el Arrabal, las Delicias, Valdespartera o San José.

La reforma del Mercado Central se encarece 663.000 euros

El Gobierno de Zaragoza ha aprobado este lunes 10 de diciembre la redacción de la modificación del proyecto de reforma del Mercado Central que implica una modificación del coste de la obra en 662.821 euros (algo más de un 9 % como preveían los pliegos de adjudicación).

Entre los motivos del incremento del precio figuran que la reparación del forjado está siendo más complicada de lo previsto debido al deterioro que presenta y que obliga a realizar un forjado nuevo con una losa de hormigón y la reparación de siete pilares metálicos que han aparecido rajados.

También se va a mejorar el sistema de climatización de los puestos, a reconstruir pináculos decorativos que se han encontrado deteriorados en la cubierta, a reparar cerramientos de ladrillos deteriorados y a adaptar los puestos de manera personalizada con los adjudicatarios para no tener que hacer modificaciones con posterioridad.

Por debajo del precio de licitación

Pese a que el precio final de la obra ascenderá a 8.846.631 euros, sigue siendo un 14 % inferior al precio de licitación (10.655.832,79 euros IVA incluido), debido a que en la adjudicación hubo una baja del 23,2 %, informan fuentes municipales en una nota de prensa. 

En la línea de promoción de los mercados y del pequeño comercio, y en concreto en el área de distribución, el Gobierno de Zaragoza, en su sesión del lunes 10 de diciembre, también ha dado luz verde al convenio a suscribir con Atades para el reparto a domicilio de productos alimenticios de mercados y áreas de influencia, recogido en el presupuesto de 2018 a propuesta de CHA.

El convenio, que tiene una dotación total de 225.000 euros, desarrollará actividades con Atades, Mercazaragoza, el Mercado Central, San Vicente de Paúl y Mercado Delicias y se enmarca en las estrategias de alimentación saludable y de distribución de mercancías mediante movilidad sostenible, contemplada en el Plan de Movilidad Sostenible (PMUS).

El Gobierno ha aprobado además someter a trámite de información pública el proyecto básico y de ejecución de las obras de rehabilitación del Parque Torre Ramona, incluido en los presupuestos a propuesta del PSOE, durante el plazo de 15 días hábiles a contar del siguiente a la publicación del anuncio en el Boletín Oficial de Aragón.

El proyecto, redactado por Sers Consultoría de Ingeniería y Arquitectura, contempla un presupuesto de 1.097.705,80 (IVA incluido). 

Los detallistas del Mercado Central asumen limpieza, seguridad y mantenimiento del recinto

El Ayuntamiento de Zaragoza, Mercazaragoza y la Asociación de Detallistas del Mercado Central han firmado este lunes 19 de noviembre un convenio por el cual estos últimos asumen más responsabilidades en la gestión del espacio comercial. La financiación de esas labores correrá por cuenta del Consistorio (dos tercios del total) y de los propios detallistas (el tercio restante). En el acuerdo suscrito, el órgano asociativo de los detallistas se compromete a gestionar la seguridad, la limpieza y el mantenimiento de las instalaciones, funciones que desde 2006 realizaba Mercazaragoza mediante encomienda municipal.

Una vez alcanzados los acuerdos para la reforma integral del edificio que se encuentra en marcha, Mercazaragoza traspasa estas responsabilidades, tanto para el renovado mercado como para la carpa provisional, mediante un convenio de co-gestión que quedó aprobado por el Gobierno de la ciudad el pasado 31 de octubre.

De hecho, las funciones de limpieza y seguridad ya fueron traspasadas en septiembre y actualmente se están terminando de transferir las de mantenimiento.

Presupuesto

La materialización del convenio requiere que el Consistorio financie dos terceras partes de los gastos anuales de estos servicios y el mantenimiento, lo que para este año supone transferir a los detallistas 60.000 euros correspondientes a los cuatro últimos meses.

La asociación de comerciantes, por su parte, deberá presentar antes de cada 1 de noviembre una relación detallada de las facturas soportadas relativas a los conceptos contemplados en el documento, que prevé también un mecanismo de compensación de saldos para mantener el equilibrio acordado.

El consejero municipal de Urbanismo y Sostenibilidad, Pablo Muñoz, ha señalado que este acuerdo supone un ahorro de casi 400.000 euros por gastos de gestión.

Demanda de los detallistas

Además, ha considerado que el nuevo sistema de gestión será más eficiente y eficaz en manos de los detallistas, que pasarán de pagar 400 euros al trimestre por un local de entre 8 y 9 metros cuadrados a no más de 600 por otro del doble de tamaño.

Por su parte, el presidente de los detallistas del Mercado Central, José Carlos Gran, ha asegurado que este convenio era una “gran demanda” dentro del colectivo, que veía necesario participar en la gestión del espacio (en la imagen superior, la vicepresidenta de los detallistas, Esther Pérez Albuixach, en su puesto de carnicería del Mercado Central).

Ha agradecido también el apoyo de la corporación municipal a todos los mercados de la ciudad.

Concurso de cortometrajes sobre reforma del Mercado Central

Ecozine Film Festival, con el patrocinio de Tranvías de Zaragoza y la colaboración del Ayuntamiento de Zaragoza, ha convocado un concurso con motivo de la transformación del Mercado Central de Lanuza para apoyar y divulgar la campaña de comunicación del renovado espacio.

Los interesados deberán realizar un cortometraje de ficción sobre la recuperación del histórico mercado de abastos, “parte importante del corazón de la ciudad” y “un mercado de proximidad que ha acompañado durante generaciones a los zaragozanos y que abrirá de nuevo sus puertas en 2019”, han explicado los organizadores en una nota de prensa.

La temática será libre, siempre y cuando la trama tenga lugar con el Mercado Central como telón de fondo o aparezca como protagonista del cortometraje. Asimismo, las obras deberán contar con una presencia significativa de la Línea 1 del Tranvía de Zaragoza, con su trazado en la zona.

Premio de 6.000 euros

La duración del corto será de 15 minutos como máximo, incluyendo los títulos de crédito. Se ha establecido un único premio de 6.000 euros.

Podrán presentarse todas aquellas personas residentes en Aragón, bien individual o en grupo. Los interesados deberán inscribirse en ‘infoecozine@gmail.com’ y tendrán que remitir a esa dirección sus guiones cinematográficos antes del 10 de noviembre de 2018.

Un jurado independiente escogerá un proyecto que pasará a la fase de rodaje y que se dará a conocer a partir del 19 de noviembre de 2018. El cortometraje ganador deberá ser entregado el 18 de enero de 2019, como fecha límite.

La nave del renovado Mercado Central transportará al comercio del Casco Histórico

Las máquinas excavadoras trabajan en el antiguo Mercado Central. Su ruidosa actividad camufla el motor silencioso que mueve el gran buque de este emblema mercantil del Casco Histórico y que transporta consigo al comercio de esta área de la ciudad, que ahora espera navegar lejos con la remozada nave centenaria. El mercado provisional ya está siendo un revulsivo en la zona y el pequeño comercio, que tanto ha padecido en los últimos tiempos, espera resurgir con la fuerza del mercado remodelado. Aunque tampoco faltan las voces críticas sobre las dificultades de movilidad en la zona que retraen la llegada de compradores.

El comercio del Casco Histórico es un sector muy atomizado y muy heterogéneo. Pero las asociaciones en que se organiza coinciden en valorar la importancia del Mercado Central como catalizador y transmisor de clientela para sus tiendas vecinas, incluso más allá del barrio.

De esa misma opinión es el Instituto Municipal de Empleo y Fomento Empresarial de Zaragoza (Imefez). Jesús Blanco, uno de sus técnicos responsables, subraya que “desde siempre hemos valorado la relación directa que existe entre el Mercado Central y el comercio del Casco Histórico, tanto en lo que respecta a la clientela de cercanía, del barrio, como a la que proviene de otras áreas urbanas o de fuera de la ciudad”.

Tanto es así que las subvenciones municipales a iniciativas comerciales en el barrio, a la hora de valorar los proyectos, un 40% de la nota se otorga al hecho de que incluyan algún tipo de patrocinio, con especial consideración si éste proviene del Mercado Central. “Queremos que el Mercado Central ejerza de paraguas de todo el comercio del Casco Histórico”, precisa Jesús Blanco.

Pequeños comercios en Pº César Augusto, en las inmediaciones del Mercado Central

Promocionar los comercios

Y es que en el “Estudio de la Oferta Comercial de la Ciudad de Zaragoza -Plan Local de Comercio 2015-2018” impulsado por Imefez, ya queda reflejado que las asociaciones de comerciantes apuestan como principal propuesta para relanzar el sector, con gran diferencia sobre otras, la de promocionar más los comercios de la zona.

Además, en ese mismo estudio se indica que el 58% de los comercios se muestran favorables a desarrollar convenios con otros comerciantes y el 50% con el Ayuntamiento.

Tanto Imefez, como las asociaciones de comerciantes, como la de los detallistas del Mercado Central, coinciden en que el principal reto es la captación de clientela joven y, a ser posible, con mayor poder adquisitivo del que disponen la mayor parte de los actuales compradores, pertenecientes a la franja de mayores con poca capacidad económica.

En el “Estudio de la Demanda Comercial de la Ciudad de Zaragoza -Plan Local de Comercio 2015-2018”, también impulsado por Imefez, se refleja que los jóvenes destacan por ser el tramo de edad que más va al supermercado (87%) a comprar bienes diarios, mientras que los mayores de 65 años van más a tiendas de barrio (53%) próximas al domicilio

La transformación del Mercado Central en un espacio atractivo y cómodo, que propicie una experiencia de compra más allá de la mera adquisición de productos, puede atraer a esa nueva clientela ávida de trato personal, mercancía de calidad a buen precio y disponibilidad de servicios que le permitan transformar la compra en una visita familiar a un centro emblemático, lleno de historia y de arte, ampliando el recorrido por otros comercios del Casco Histórico, cuya pujanza y oferta pasa desapercibida para muchas/os zaragozanas/os.

Mercado Central, Ayuntamiento y asociaciones de comerciantes creen posible que el relanzamiento de la lonja centenaria implique la conversión de todo el Casco Histórico en un área de compra saludable y consumo responsable, satisfaciendo con ello la demanda de un público cada vez más inclinado hacia ese tipo de intercambio mercantil.

Se trata de una oportunidad para frenar la sangría del pequeño comercio que el citado estudio de Imefez cifra en una pérdida en Zaragoza del 16,4% de las tiendas de barrio en el periodo 2009-2014, porcentaje que en el Casco Histórico se cifra en un 14,5%, aunque ese dato viene suavizado por el aumento en un 7,% de los supermercados en la zona.

Fernando Sampietro (izda) y Joaquín Contamina, vocal y secretario de la Asociación Conde Aranda, posan junto al busto del gran ilustrado que da nombre a su organización comercial, con el tranvía de fondo

 

Atención personalizada, calidad, confianza

Fernando Sampietro, vocal de la Asociación de Comerciantes y Profesionales Conde Aranda-Portillo, y dueño de la tienda de ropa Reyfi, es contundente al respecto: “La gente está harta de la compra directa, sin dependientes. Cada vez más, busca atención personalizada, asesoramiento, producto de calidad y de confianza”.

A ese respecto, califica el área de influencia de su asociación como la de “oferta de comercio más completa de la ciudad y más especializada. Tenemos de todo y la oferta de productos perecederos de calidad y a buen precio que presenta el Mercado Central puede ser un gran revulsivo”.

La diversidad comercial de Conde Aranda viene dada también por el hecho de que 60 de los 153 establecimientos que se agrupan en la zona son de origen extranjero. Esa circunstancia diversifica la clientela, que a juicio de Sampietro va a apreciar “el tirón” del Mercado Central remozado. “Va a ser un gran acelerador comercial de la zona”, asegura este emprendedor que derrocha optimismo, energía y ganas de innovar.

Los comerciantes de Conde Aranda ya han realizado campañas puntuales (en Navidad, el Pilar u otras fechas señaladas) asociados con el Mercado Central, donde instalan puestos provisionales para promocionarse. Quieren seguir esa línea de colaboración, aunque son más escépticos respecto a la oferta conjunta en plataformas digitales o en distribución a domicilio, donde consideran que interviene la idiosincrasia de cada establecimiento.

La asociación comercial Conde Aranda destaca el gran beneficio que les supuso la reforma de la calle, aunque echan de menos facilidades de aparcamiento en la zona para sus potenciales clientes, sobre todo, para quienes vienen de fuera. Esa circunstancia debería corregirse a juicio de Sampietro, “quizá con un aparcamiento vertical en la zona” para que el arrastre de clientela que va a suponer el renovado Mercado Central se traslade hasta sus establecimientos.

En cualquier caso, su espíritu emprendedor les lleva a sugerir la promoción de la zona mediante medios audiovisuales, con grabaciones permanentes del barrio captadas desde cámaras en altura, al modo de otras ciudades europeas (la preferida de Sampietro es Amsterdam). Ellos mismos están ensayando la iniciativa y este vídeo es una muestra de ello:

Problemas de movilidad

La movilidad es un asunto capital para asegurar el relanzamiento comercial del Casco Histórico. Así lo asegura Manuel Baños, presidente de la Asociación de Comerciantes Casco Antiguo sector Mercado, cuya área de influencia se extiende desde la calle Pignatelli, por paseo Echegaray, hasta el Portillo y la plaza San Felipe. Una amplia superficie, donde sin embargo apenas hay una cincuentena de establecimientos asociados, una cifra que da idea de la decadencia comercial de la zona.

Un deterioro que Baños atribuye por encima de todo a las dificultades de acceso al barrio tanto en transporte público como mediante vehículo privado. Este comerciante es mucho más escéptico respecto a las posibilidades de relanzamiento de la pujanza comercial del barrio gracias al empuje del Mercado Central, pese a que considera a la lonja como centro neurálgico de la actividad mercantil.

El presidente de la asociación decana de los comerciantes del Casco Histórico sostiene que “el tirón del Mercado Central sólo se plasma en la medida que pueda atraer clientela de otros barrios. Pero ahora esos compradores no pueden acceder a la zona”. Baños sentencia de forma contundente: “El Mercado Central tiene mucho atractivo, pero llegar aquí es imposible”.

La culpa de ello la tiene, a su juicio el tranvía y las restricciones de tráfico que ha implicado su instalación. Baños dice que en 2010 “el área entre la Audiencia y las Murallas Romanas era transitada por más de 30 líneas de autobús. Se han suprimido la mitad. Es decir, de recibir 2.500 personas a la hora, pasamos a las 500 que como máximo puede traer el tranvía. Si no se restaura esa falta de movilidad, el resto de habitantes de la ciudad no pueden venir aquí y por tanto no se nutre nuestro comercio”.

Baños reclama que la reserva para el tranvía no sea tan drástica, que los buses urbanos puedan utilizar su plataforma y que se incrementen las frecuencias del tranvía.

A la dcha, el arquitecto Aranaz da explicaciones al alcalde durante la visita de las obras

Actuaciones urbanísticas

Respecto al acceso de vehículos privados, el comerciante reclama que puedan acceder al aparcamiento de César Augusto desde Conde Aranda, “aunque para ello tengan que invadir brevemente la plataforma del tranvía”, una reivindicación en la que coinciden con la asociación de detallistas del Mercado Central, entidad que también defiende la instalación de un bus circular en el Casco Histórico para facilitar la movilidad en esta área de la ciudad.

En cuanto al revulsivo comercial y de atracción de nueva clientela que puede ejercer el remozado Mercado Central, Manuel Baños también ve una dificultad en las actuaciones urbanísticas que se están llevando a cabo en algunas calles, “como Las Armas o Casta Álvarez”, que, a su juicio, “están creando guetos, trayendo gente de determinadas características, que ahuyenta la llegada de nuevos vecinos y propiciar así una barriada más diversa”.

Aunque este no es el principal problema. Baños insiste en que “con mayor movilidad se solucionarían muchas de las dificultades del comercio en el Casco Histórico y permitiría relanzar el Mercado Central”.

Sampietro, el comerciante de Conde Aranda, lo ve con más optimismo: “Todo el mundo come todos los días, así que el Mercado Central, que es donde se vende comida, es el que mayor potencial tiene y el que puede ayudarnos a todos los comerciantes de la zona”.

Una buena reflexión para cerrar el debate.

La nave del Mercado Central ya diáfana, a finales de julio. Foto: zaragoza.es

El Mercado Central emerge con su restauración y se investiga su color original para recuperarlo

El Mercado Central empieza a mostrar su magnífico rostro centenario tras casi un mes de trabajos de demolición de los antiguos puestos y de las pérgolas de plástico y metal que impedían disfrutar de su techumbre y de los decorados multicolor que adornan la parte alta de su estructura. Las obras se desarrollan a buen ritmo, no han aparecido imprevistos y ahora el esfuerzo se va a centrar en recuperar el color original de la armadura metálica de la lonja, que en algunos puntos presenta hasta 14 capas de repintado sobre la original.

Las obras de reforma del edificio del Mercado Central Juan de Lanuza, que han comenzado el pasado mes de junio con la demolición de los puestos que se reformaron en 1986 podría tener concluida esta primera fase a finales de julio y de forma simultánea se avanza en otras actuaciones como averiguar el color original de la pintura de la estructura metálica, que en la actualidad es verde grisáceo.

El alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve; el consejero municipal de Urbanismo, Pablo Muñoz; y el arquitecto municipal director del proyecto, José Antonio Aranaz, han visitado el avance de las obras de demolición que lleva a cabo la empresa Ferrovial Agroman.

A la dcha, el arquitecto Aranaz da explicaciones al alcalde durante la visita de las obras

Un magnífico edificio

Aranaz ha observado que se trata de un “momento bueno” para ver la diferencia entre lo que había porque aún quedan puestos de venta en la parte norte, mientras que la demolición ha comenzado por el sureste y permite “anticipar el resultado final” puesto que los laterales del edificio serán grandes cristales que permitirán ver el interior desde la calle.

“Se han demolido parte de los puestos de la reforma de 1986 y todavía permanecen puestos en su estado, pero se aprecia la cubierta de este magnífico edificio, que no se veía por la disposición de los puestos y el resto de instalaciones”, ha manifestado.

Desde que el derribo comenzara el pasado 11 de junio se han realizado otros trabajos de forma paralela como comprobar el asentamiento de la antigua estructura, en especial del forjado y de la base de los pilares.

Asimismo se ha desmontado la cerrajería exterior de diversas puertas, que se han enumerado y protegido en un almacén para su posterior restauración.

Al fondo, una máquina va destruyendo los antiguos puestos del mercado

Recuperación del color original

“Vamos bien de ritmo de obra” ha asegurado Aranaz, para detallar que se han eliminado parte de las instalaciones de tratamiento de residuos y también se han hecho catas de mayor intensidad en la estructura, ya que no se podían hacer antes con un edifico en uso.

“Ha salido lo previsto. Cosas oxidadas que hay que reformar y limpiar y se buscará alguna solución incluso más efectiva y más rápida de lo previsto en el proyecto de reforma”.

De forma simultánea se realizan otras tareas como comprobar el refuerzo de los pilares donde se asienta el encofrado del edificio y también la estructura metálica de la parte superior porque lleva muchas capas de pintura que hay que decapar, además de retirar la suciedad.

Aranaz ha avanzado que el color de la estructura metálica del techo y de las columnas de fundición será el original de la inauguración en 1903, tal y como prescribió La Comisión Provincial de Patrimonio Cultural y aconsejan los actuales criterios de restauración. “Estamos haciendo pruebas para averiguarlo y será en la parte alta, que es la que menos se ha tocado, la que nos lo indique. La memoria original del proyecto, que es manuscrita, no habla de color”.

Todos los puestos cubiertos

Por su parte, el alcalde, Pedro Santisteve, ha dicho estar “contento” del avance de las obras y ha aventurado que el edificio modernista “ganará en luminosidad y las fachadas de vidrio tendrán una vista espectacular”.

“Vamos bien de plazo y se puede apreciar como quedará esta tremenda fábrica que es el Mercado Central”. Las obras de reforma alcanzan los 8,7 millones de euros y el montaje de los 74 puestos finales que albergará alcanzará hasta los 15 millones de euros.

“Esta rehabilitación es para atender a un bien patrimonial de primer orden de más de cien años, que es un Bien de Interés Cultural y tras arreglarlo se solucionarán los problemas de refuerzo de la estructura para habilitarlo como mercado moderno y que siga siendo un motor económico de la zona y un mercado de abastos para toda la clase de gente diversa, que habita en sus alrededores y hacerlo más atractivo para la gente joven porque se pretende cubrir más horas de apertura”, ha manifestado Santisteve.

Tras recordar que el mercado provisional está ocupado al cien por cien se ha mostrado convencido de que se cubrirán los 19 puestos vacantes antes de la apertura del inmueble rehabilitado. “Todavía falta un año, seguro que se cubrirán” ha subrayado.

El Mercado Central se refuerza con formación para los detallistas

El Plan Integral del Casco Histórico, en colaboración con la Asociación de Detallistas del Mercado Central de Zaragoza ha impulsado una oferta de cursos formativos dirigidos a detallistas del Mercado de Lanuza. Se trata de cuatro acciones formativas, de 36 horas de duración, en las que participan 67 personas, ha informado el Ayuntamiento en una nota de prensa.

Entre los fines fundacionales de la asociación figura el fomento de la formación profesional, empresarial y social de los asociados y sus colaboradores.

Para dar cumplimiento al fin anteriormente indicado, la asociación ha elaborado un plan de formación continua dirigido a los profesionales del mercado que les permita mejorar sus competencias profesionales con el fin último de que tales mejoras redunden en beneficio de los clientes y del atractivo comercial de los comercios de proximidad del Casco Histórico de la ciudad de Zaragoza.

El plan de formación incluye acciones formativas relacionadas con la higiene alimentaria, el márquetin, la calidad en la atención al cliente, la gestión y los idiomas.

Cursos variados

Las acciones formativas versan sobre Atención al cliente, con un curso de ocho horas con 20 participantes; Gestión y dirección de equipos, de 8 horas y con 15 participantes; Inglés básico para el comercio de productos frescos, con 15 horas y 12 participantes; y Manipulador de alimentos y alérgenos, con 5 horas y 20 participantes. Los participantes que hayan asistido con aprovechamiento a las acciones formativas recibirán un diploma acreditativo.

Los objetivos son mejorar las competencias de los profesionales del Mercado Central; adquirir las herramientas para la calidad en la atención al cliente; practicar las técnicas más adecuadas para la gestión y motivación de equipos; conocer los principios básicos exigidos por la legislación vigente en materia de manipulación de alimentos y alérgenos y reforzar las formas gramaticales básicas y el vocabulario en lengua inglesa más comunes en un mercado.

Detallistas del Mercado Central resueltos a triunfar desde el recinto provisional

 

  • Sofía Vallejo, Valentín Cantalapiedra y Esther P. Albuixach, David Matosas y Alba Fernández cuentan su experiencia comercial y vital en la lonja centenaria
  • Todos ellos se encuentran satisfechos en el recinto provisional y afrontan con optimismo e ilusión el reto del futuro mercado remodelado

El Mercado Central Provisional lleva ya varias semanas a pleno rendimiento. De sus 74 puestos, 72 están ocupados y abiertos mañanas y tardes, lo que le está proporcionando mucha mayor actividad al centro, según coinciden en señalar los detallistas que trabajan en él y puede observarse por el continuo trasiego de clientes a todas horas del día. La satisfacción de los comerciantes es evidente por el buen arranque de la lonja provisional. Han llegado hasta aquí después de mucho esfuerzo e ilusión. Varios de ellos nos cuentan sus particulares periplos como vendedores en el mercado y describen con optimismo sus buenas perspectivas comerciales.

Tras el frenesí de los días de traslado desde la lonja antigua, cuyas obras de remodelación comenzarán en breve, los comerciantes trabajan ya en el recinto provisional con toda normalidad y con agrado. Los plazos previstos para el traspaso e inicio de las obras se han cumplido y la instalación dispone de todos los elementos necesarios para su correcto funcionamiento.

La lonja acoge decenas de empresas familiares agrupadas en un ente equivalente a una empresa de mediano tamaño, donde trabajan más de 200 personas. Si la superficie fuera gestionada por una distribuidora, estarían empleadas en ella unas 20 personas, de acuerdo con las ratios habituales de híper y supermercados. Los clientes se surtirían mediante autoservicio, sin atención especializada, personalizada y amable.

El Mercado Central (ahora el provisional y en el futuro el antiguo remodelado) ofrece la más amplia línea de comercio de carne de todo tipo, de pollerías y hueverías, de verdulerías, de encurtidos  y de pescaderías de toda Zaragoza.

Los puestos agrupados por sectores son regentados por detallistas experimentados que están afrontando con gran ilusión la nueva etapa de la lonja emblemática de la ciudad, impulsada por el actual gobierno municipal para reforzar su papel de liderazgo en el plan de relanzamiento de los mercados públicos zaragozanos.

Algunos de estos detallistas son representativos del colectivo y constituyen voces cualificadas para acercar la realidad profesional y personal de los comerciantes al público al que ofrecen sus servicios y productos.

Encurtidos servidos con dulzura

Sofía Vallejo Rezusta es una veterana del Mercado Central, donde empezó a trajinar con 13 años en el puesto de encurtidos y conservas que regentaban sus tíos. Allí se vendían sobre todo productos comercializados por la empresa familiar Aceitunas Lou, proveniente de la localidad turolense de Blesa.

Sofía se sintió atraída desde pequeña por la venta de encurtidos, aceitunas, conservas y demás. Así que “estudiaba Magisterio, pero por las mañanas solía venir al Mercado y ayudaba como dependienta a mis tíos”.

Sofía Vallejo atiende y charla con una clienta

Acabó la carrera pero no llegó a ejercer la docencia y se convirtió en comerciante profesional contratada por su tío Paco y su tía Sofía. Tenía 20 años y allí comenzó su andadura en el puesto, que pasó a regentar en 2011, una vez jubilado su familiar.

La plaza es propiedad de la empresa Hermanos Rezusta SL, en la que la propia Sofía participa. La firma dispone de otros puestos en mercados de las calles Hernán Cortés y Azqoque, así como otro en el barrio de Las Fuentes. En 2015 la compañía cumplió 50 años y se hizo “una emotiva celebración en el Mercado Central, en la que colaboraron todos mis compañeros detallistas”, señala con orgullo Sofía.

La empresa apoyó la continuidad en el Mercado Central remodelado, además de que Sofía lo tuvo claro “desde el principio”. Así que la tercera generación de los comerciantes Rezusta continúa sus actividades en el Mercado Central provisional y luego lo hará en la lonja centenaria reacondicionada.

Sofía regenta un puesto simple al fondo del pasillo de la derecha (mirado desde la entrada principal del recinto provisional), cerca ya de la zona de pescaderías. Con ella colabora otra persona para atender a una clientela fiel y veterana, con la que entabla frecuentes conversaciones personales mientras despacha salazones, aceitunas o conservas.

Sofía es una mujer suave, dulce y optimista que ve el futuro con esperanza. La trayectoria del puesto hasta llegar a la nave provisional, “aunque con altibajos”, ha sido estable y rentable. Desde siempre ha desarrollado su actividad mañanas y tardes, en horario de 8:30 a 14 horas y de 17 a 20 horas, con descanso vespertino los lunes.

La clientela de Sofía es veterana, fiel, constante “y muy afable. La gente me aprecia y ese trato amable compensa la dedicación que exige llevar un puesto en el mercado”, donde se les venden muchos productos de la tierra y todos ellos de gran calidad.

Sofía relata emocionada cómo hace escasos días muchos clientes acudían a ‘inmortalizar’ con fotos el puesto cerrado del antiguo mercado. “Fue muy emotivo. Daba pena cerrar aquello. Pero es verdad que ahora estamos mejor y en el futuro todavía será más agradable”, sostiene con una sonrisa esta emblemática y simpática dependienta.

Valentín Cantalapiedra corta y prepara un pedido de ternera

La mejor carne, al mejor precio

Valentín Cantalapiedra es un hombre de movimientos lentos pero siempre seguros. El buen carnicero afina sus tajos sin prisa. Es el secreto para conseguir buenos cortes, buenas piezas con las que satisfacer a una clientela que se agolpa a todas horas en su carnicería siempre a rebosar. Es lo que tiene vender cordero, ternera y cerdo con una excelente relación calidad-precio.

“En nuestro negocio es primordial ofrecer un  buen producto. Los proveedores son fundamentales, deben ser de confianza y con garantías”, sostiene este veterano carnicero de 63 años muy bien llevados, que encarna la tercera generación familiar de detallistas de carne en el Mercado Central, y que se surte de varios ganaderos “para poder elegir el mejor producto y para mantener la competencia entre los propios distribuidores”.

Su abuelo ya compartía puesto con su abuela y se repartían la faena, ella como dependienta, él como regente, supervisor del producto y también dependiente. Valentín hace lo propio con su segunda mujer, Esther Pérez Albuixach, que provenía del comercio, pero que se hizo carnicera gracias a las enseñanzas de Valentín. “Fue muy duro, lo preguntaba todo. Pero ahora es una carnicera excelente”, relata él bajo la mirada atenta de ella, adornada con su sonrisa permanente.

El compromiso de esta pareja con el impulso al Mercado Central es total. Esther es la vicepresidenta de la asociación de detallistas, organización clave en el relanzamiento de la lonja, mientras Valentín explica de forma apasionada su sueño de que el despacho de carne se convierta también en el Mercado Central zaragozano en un servicio de alta calidad. “Tenemos que conseguir que surjan uno o varios Ferrán Adriá en el mundo de la carnicería. La clientela demanda calidad y buen servicio y se lo tenemos que ofrecer”, señala este curtido profesional de la carne que transmite ilusión por todos sus poros.

De hecho, su sueño es llegar a su próxima jubilación con un puesto en el Mercado Central remodelado, que seguirá regentando Esther, donde se vean las canales completas, donde el cliente elija su pieza y donde se sirva el producto con intervención permanente del comprador, como quien elabora un sofisticado plato de alta cocina a la vista del comensal, con opción de elegir la maduración de la carne, su adobo, etc. Y todo ello combinado con unos precios bajos. “Se puede hacer”, asegura Valentín, “debemos tender a la especialización, a diferenciarnos de las grandes superficies con un producto de calidad y de atención personalizada”.

Esther Pérez Albuixach pesa unas chuletas de cordero

Aunque su proyecto topa con un problema hasta ahora insalvable: “no hay carniceros profesionales con buena formación”. Ese es un problema que no solo atañe al sector de la carne. También otros gremios se quejan de que no existe relevo generacional de profesionales que se manejen con el oficio. Valentín lo explica de forma gráfica: “Con la burbuja inmobiliaria se fueron todos a ese sector. Ahora hay una generación sin carniceros profesionales”. Uno de sus hijos estuvo probando en el mercado, “pero tal como pagaban en la construcción, al final se fue a alicatar”.

Ahora, él es el primero que sufre en ‘propias carnes’ esa carencia: “llevo más de un año tratando de encontrar un aprendiz con garantías profesionales que me pueda sustituir en el puesto cuando me jubile, pero no encuentro a nadie”.

Pese a esa dificultad y a que sus jornadas de lunes a sábado son muy dilatadas y duras, Valentín y Esther son optimistas y apuestan por la futura lonja centenaria remodelada. Alaban la gestión del actual equipo de gobierno municipal por haber impulsado la renovación y defienden con ardor la oferta del Mercado Central, de la que se consideran parte integrante, pero que conciben como conjunto que debe funcionar de forma armónica.

“A mí me conviene que haya otras buenas carnicerías ofertando a mi lado”, sostiene Valentín. “Al final todos formamos parte de una línea de oferta de carne de más de 35 metros, algo que no existe en ningún otro centro comercial de la ciudad. Así que si les va bien a mis compañeros competidores, también me irá bien a mí”, sostiene este carnicero que ama y disfruta su profesión.

El pescadero que ha superado sus dudas

David Matosas tiene solo 38 años, pero ya lleva 20 en el Mercado Central. Había estudiado para mecánico y llegó a trabajar en algún taller. Pero fueron empleos poco atractivos y al final acabó por recalar en la lonja centenaria, donde sus padres ya regentaban una pescadería, que luego se convirtieron en dos, una asumida por el propio David y la otra por su hermano.

A este emprendedor le costó mucho decidirse a continuar como pescadero en el Mercado Central remodelado. “No veía clara la etapa del mercado provisional. No estaba convencido de que fuera a funcionar. Yo tenía un puesto de seis metros en el antiguo y finalmente me decidí, pero reservando sólo un puesto simple en la lonja remodelada y cogiendo por si acaso otro puesto en el mercado de Delicias”.

Sin embargo, ahora parece que van cambiando sus perspectivas. En el provisional ha cogido por fin un puesto doble y el funcionamiento, en contra de sus temores, está siendo óptimo, entre otras cosas, gracias a la apertura de todos los puestos por las tardes. Así que en Pescados Matosas siguen trabajando el propio David, su mujer y otros dos empleados, el encargado, que ya lleva 14 años con él, y un pescadero de origen africano al que David otorga especial importancia porque asegura que atrae clientela de ese continente.

Los productos de la pescadería Matosas son de precio ajustado y buscan la clientela con medio-bajo poder adquisitivo, pero que busca producto fresco y de calidad.

David Matosas selecciona unas anchoas de su bien surtido mostrador a precios muy ajustados

Para poder ofrecérselo, David se levanta todos los días a las tres de la mañana y marcha a la lonja de Mercazaragoza, donde se subasta el pescado que llega a la ciudad desde el Cantábrico y el Mediterráneo. Precisamente esa lonja es la principal preocupación de David, porque “ha caducado la licencia que le otorga la entidad estatal de los mercas y no sé si la piensan renovar. Si no es así, parece que hay cuatro o cinco distribuidores que constituirían una lonja al margen de Mercazaragoza, pero con menos competencia igual sube el precio”.

La otra preocupación de David es la ausencia de pescaderos jóvenes que sepan manejar el producto y le releven en el futuro, porque no contempla una tercera generación de pescaderos Matosas. Para sus hijos de 5 y 2 años tiene otros proyectos: “que estudien, a ser posible carrera universitaria, y se coloquen bien. Este oficio es muy duro”.

Pese a esas incertidumbres, a los arduos tiempos de los peores momentos de la crisis, por fortuna ya superados, y a los ocho años que todavía le quedan para amortizar los créditos con los que ha financiado sus nuevos puestos, David es feliz con su profesión y ve el futuro con esperanza de progresar en la lonja centenaria remodelada. “Las cosas se están haciendo correctamente y creo que nos va a ir bien a las seis pescaderías que hemos decidido continuar”, sostiene David exhibiendo una amplia sonrisa.

Desde luego, en su puesto no paran en todo el día, con una clientela constante en la que abundan los inmigrantes. Se puede comprobar entrando hasta el final por el pasillo de la derecha de la nave provisional.

La detallista más joven apuesta por los menuceles

El caso de Alba Fernández es de los más llamativos del Mercado Central. Ella es la detallista más joven (sólo tiene 23 años), pero trabaja junto con su madre y una empleada en un puesto doble de menuceles en la lonja provisional, el producto que quizá menos casa con la clientela de menor edad.

Ella misma lo reconoce y lo sitúa como reto prioritario en su labor comercial: “El despojo se desprestigió hace ya unos cuantos años. Mis amigas y amigos apenas lo consumen. Yo misma no lo probaba hasta que hace seis años pasé a trabajar con mi madre en el puesto del Mercado Central. Ahora sé que algunos productos son auténticos manjares. A mí, el que más me gusta son las madejas”.

Alba “no tenía ni idea” cuando se incorporó a su nuevo oficio de dependienta porque “no quería estudiar”. Ahora da gusto verla cómo se maneja con callos, sesos, hígados, riñones y demás menudos.

Lo hace para una clientela que ella considera demasiado veterana y en buena medida de origen extranjero. Por eso la apuesta de Alba se centra en recuperar a la clientela zaragozana más joven, familiar, que cada vez en mayor medida se acerca al Mercado Central provisional, sobre todo los viernes y sábados, y “lo seguirá haciendo en el mercado remodelado”. La recuperación de los menuceles por los chefs más representativos de la nueva cocina, con su consiguiente difusión mediática, cree que juega a su favor.

Alba Fernández ofrece la compra a un cliente mientras le cobra la mercancía

Desde luego, tanto su madre, que ya lleva 14 años en el Mercado Central, como Alba son optimistas respecto al futuro. “Estamos contentas, nos va bien y creemos que nos irá mejor en el ‘nuevo’ mercado”, asegura esta detallista que transmite alegría y vitalidad mientras atiende a su clientela.

Para ello está decidida a colaborar en “enseñar a la gente joven a comprar en el mercado. No saben. Están acostumbrados a las estanterías de las grandes superficies y aquí van como perdidos. Nos volvemos muy comodones y no sabemos apreciar que aquí hay más calidad y mejor servicio”, sentencia Alba.

Esta detallista joven y  enérgica es un ejemplo de profesional entusiasta que está dispuesta a alargar sus ya dilatadas jornadas laborales (de 7 a 14 h por las mañanas y de 17 a 21 h cuatro días a la semana con descanso vespertino lunes y sábados) para hacerse con esa clientela joven que garantiza su futuro como detallista. “Si hay que ampliar horarios y abrir más tardes, se hará”, asegura Alba, quien deja para más adelante la posibilidad de formar familia y tener hijos. Primero, el mercado; luego, ya se verá…

 

El Mercado Central provisional se estrena a pleno rendimiento

El Mercado Central provisional ha abierto sus puertas al público este jueves 12 de abril, en un estreno a pleno rendimiento, tanto por el numeroso público que ha llenado toda la mañana el recinto, como por la ocupación de los 74 puestos por parte de los detallistas, entre los que reinaba la satisfacción y la alegría por este pistoletazo de salida hacia la ansiada reforma de la lonja centenaria, que se levanta herrumbrosa pero elegante a sólo unas decenas de metros de la nave provisional.

La mañana de inauguración del nuevo recinto ha sido de un trajín continuo. Compradores y curiosos han atestado los pasillos y los puestos, entre los que abundaban los de tamaño doble, puesto que unos cuantos detallistas del Mercado Central que van a regentar puesto en la lonja remodelada han optado por ocupar las tiendas que todavía quedaban libres en la nave provisional.

Sólo dos puestos restan por abrir, “pero lo harán en los próximos días”, aseguró el coordinador de la Asociación de Detallistas, José Luis Alcázar, tras solventarse problemas administrativos relacionados con los mismos.

Carnicería (distintivo rojo) de dos puestos unificados

Identificación por colores

Los puestos, identificados por colores (rojo para carnicerías; azul, pescaderías,; verde, verdulerías y fruterías; amarillo, pollerías y otros establecimientos), lucían un aspecto impoluto y ordenado, pese a que el traslado desde la antigua lonja hasta el recinto provisional ha resultado algo más complicado en los últimos días por la lluvia.

“Hemos dejado algo de maquinaria en el puesto del mercado antiguo y todavía no podemos ofrecer longaniza, por ejemplo”, se lamentaba la carnicera Esther, mientras relataba que las jornadas de traslado habían resultado estresantes. “Hay que llevar, colocar y calibrar balanzas y otros elementos, el género a las cámaras… No es fácil, y menos con la lluvia”, apuntaba.

Pero tanto ella como la charcutera Inmaculada mostraban una amplia sonrisa y exhalaban optimismo por la apertura de la lonja provisional, como paso previo a la remodelación del Mercado centenario. “Se están cumpliendo todos los plazos y eso es estupendo. Se está trabajando con seriedad y eso transmite confianza”, coincidían en señalar.

Satisfacción entre usuarios y políticos

Entre las usuarias y usuarios, pese a los apretujones y el incesante ir y venir de carritos de compra y de reponedores, también reinaba la satisfacción.

La opinión generalizada era que el mercado provisional está bien dotado, es cómodo y los puestos son amplios y limpios. Compradoras, compradores y curiosos coincidían en señalar que también ellos aguardaban impacientes la apertura de la nueva lonja provisional.

Además, la compra este jueves ha resultado doblemente atractiva, por el estreno del local y porque en casi todas las tiendas se obsequiaba a los clientes con canapés y vino para celebrar la inauguración del recinto.

En el evento, amenizado por la Banda del Canal y un incansable grupo de animadores,  han participado representantes de todos los grupos municipales, con el concejal de Urbanismo, Pablo Muñoz, a la cabeza.

La nueva lonja ha estado repleta de gente toda la mañana

Potenciar los mercados

El edil de ZeC ha agradecido a los restantes grupos el que se hayan sumado al proyecto de reforma del Mercado Central y ha insistido en la determinación de su gobierno por potenciar los mercados públicos de la ciudad “porque forman parte del corazón de los barrios y su impulso es clave una nueva visión de Zaragoza, más cercana, más viva”.

Muñoz ha subrayado que se estaban cumpliendo los plazos en el plan de reforma del Mercado Central, cuyas obras fueron adjudicadas el miércoles 11 de abril a Ferrovial Agromán por 8,7 millones de euros, y ha insistido en que el éxito de la iniciativa residía en la colaboración prestada por todas las partes implicadas, tanto comerciantes como políticos.

A este respecto, el presidente de la Asociación de Detallistas, José Carlos Gran, ha destacado la importancia de cumplir los plazos del proyecto y ha agradecido al Ayuntamiento su empeño decidido por llevar adelante “una reforma que era muy necesaria y por eso la recibimos con enorme alegría”.

En la carpa junto a las murallas romanas se distribuyen comunicados por dos pasillos 74 puestos repartidos en una superficie de 1.500 metros cuadrados.

La instalación cuenta con cámaras de conservación, obradores, recogida de residuos, oficinas, administración y vestuarios (una novedad respecto al Mercado antiguo), además de disponer de climatización para verano e invierno, con lo que la experiencia de compra es mucho más confortable.