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Nuevo concurso para el mobiliario urbano que podría cambiar todas las marquesinas y mupis

El Gobierno de la ciudad de Zaragoza en Común (ZeC) ha aprobado la puesta en marcha de la concesión del mobiliario urbano, que en caso de que no se presentara o no ganara la actual contratista, JCDecaux, podría suponer la sustitución de todas las marquesinas de las paradas de autobús urbano, mupis, carteles senior y aseos en la vía pública, ya que esta multinacional francesa es la propietaria de todos estos elementos, según el contrato firmado en su día.

Precisamente para evitar que se repita esa anómala circunstancia, los pliegos de este nuevo contrato recogen que una vez finalizado el contrato, a los diez años, “revertirán al Ayuntamiento todos los elementos utilizados en el mismo”.

El acuerdo aprobado por el gobierno de la ciudad atañe a “la concesión administrativa del servicio de diseño, suministro, instalación, mantenimiento, conservación y explotación publicitaria de los elementos del mobiliario urbano de interés general en la ciudad de Zaragoza”, con un valor estimado del contrato de 58.708.400 euros para sus diez años de vigencia, y con un canon anual mínimo estimado que los adjudicatarios deberán pagar al Ayuntamiento de 7.406.407 euros, que los licitadores deberán mejorar al alza.

La adjudicataria, entre las que hay “más de una y dos empresas interesadas”, ha revelado el consejero municipal de Economía y Cultura, Fernando Rivarés, deberá instalar, mantener y explotar el mobiliario urbano, sustituyendo los elementos que actualmente lo componen.

El contrato incluye mobiliario especial, además de soportes publicitarios. En concreto son 550 marquesinas a las que se sumarán otras 10 cada año a partir del cuarto de la concesión –en la actualidad hay 450–; 15 soportes de información digital municipal
65 mupis de recogida de pilas; 40 relojes-termómetro; y 8 aseos nuevos para ciudadanos, además de mantener los 8 existentes.

Mejoras

Entre las mejoras posibles a ofertar por el licitador, en el ámbito de las nuevas tecnologías figuran las etiquetas con tecnología de transmisión de datos por proximidad, llamadas etiquetas NFC, que permitan prestar un servicio asociado de información, de datos de interés del entorno cercano.

También la incorporación de tecnología de transmisión de datos mediante ondas de radio tipo Bluetooth o wifi o similar, que permitan la descarga de información relativa al entorno cercano, ofreciendo datos de interés turístico o recorridos urbanos.

Otras mejoras tecnológicas que atañan a la información ciudadana respecto a la movilidad urbana, el turismo, la recogida selectiva de residuos urbanos y, en general, la calidad de vida de los ciudadanos.

En el pliego de condiciones se establece asimismo que se valorará especialmente que estas tecnología estén especialmente dirigidas a personas con algún tipo de discapacidad visual o cognitiva.

Asimismo, se solicita convertir a digitales mupis convencionales (hasta un máximo de 80 soportes), que se utilizarán también para información institucional.

Requisitos sociales

Rivarés ha recordado que esta renovación de los pliegos técnicos de esta nueva concesión se pone en marcha casi diez años después de que finalizara la anterior y de su funcionamiento en modo de prórroga.

Entre otros aspectos se incluyen las características y el número de los elementos del contrato, las condiciones de los elementos del mobiliario urbano, su ubicación, reubicación y traslado, las condiciones de instalación, de explotación, mantenimiento, conservación y limpieza, así como los medios personales y materiales con los que se deberá contar para desarrollar todas esas labores.

En cuanto a las condiciones especiales en la ejecución del contrato, se han incluido cláusulas sociales y de género, y las aprobadas por el gobierno de ZeC sobre la inclusión como condición especial de ejecución, y la obligación del contratista de abonar puntualmente a los trabajadores los salarios pactados o finalmente establecidos.

Al respecto, Rivarés ha detallado que se han introducido condiciones especiales como la obligación del contratista de abonar a los empelados sus salarios y un “mero retraso de una nómina es una falta”.