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Las agresiones mutuas entre parejas suponen violencia machista del hombre contra la mujer

El Pleno del Tribunal Supremo (TS) ha dictado que es violencia de género toda aquella que se ejerce contra una mujer en el ámbito de la pareja o expareja, aunque sea una agresión mutua e, incluso, haya sido ella la que ha iniciado la pelea física.

En el fallo, el TS ha recalcado también que los actos de violencia que ejerce el hombre sobre la mujer en una relación afectiva de pareja constituyen “actos de poder y superioridad con independencia de cuál sea la motivación o la intencionalidad” y constituyen un delito de violencia de género.

Así, el Supremo ha revocado una sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza que, tras una agresión mutua, absolvió a una pareja del delito de maltrato, y ha considerado que “no es preciso acreditar una específica intención machista debido a que cuando el hombre agrede a la mujer ya es por sí mismo un acto de violencia de género con connotaciones de poder y machismo”.

Discusión

Los hechos sucedieron en 2017, cuando una pareja inició una discusión sobre el momento en el que debían irse a casa.

Durante la discusión “se agredieron recíprocamente, de manera que la encausada le propinó a él un puñetazo en el rostro y él le dio un tortazo con la mano abierta en la cara, recibiendo él una patada propinada por ella, sin que conste la producción de lesiones. Ninguno de los dos denuncia al otro”.

La Audiencia de Zaragoza confirmó la sentencia de absolución de la pareja de un juzgado de lo penal “al no quedar acreditada la intención de dominación o machismo del hombre a la mujer”.

Pero el Ministerio Fiscal recurrió dicha absolución ante el TS al apreciar delitos de maltrato (en la imagen superior, concentración este martes 8 de enero en la plaza España contra la violencia machista).

Ahora, el Supremo, en sentencia de la que ha sido ponente el magistrado Vicente Magro, ha recordado que “cualquier agresión de un hombre a una mujer en la relación de pareja o ex pareja es hecho constitutivo de violencia de género”.

Y que “no existe base ni argumento legal para degradar a un delito leve una agresión mutua entre hombre y mujer que sean pareja o ex pareja, ya que no es preciso acreditar una específica intención machista debido a que cuando el hombre agrede a la mujer ya es por sí mismo un acto de violencia de género con connotaciones de poder y machismo”.

Violencia de género y violencia familiar

Probada la agresión, “el hecho es constitutivo de violencia de género y, si hay agresión mutua, como en este caso, ambos deben ser condenados, por violencia de género el hombre y familiar la mujer”, han sentenciado los magistrados.

Al hombre se le ha impuesto la pena de 6 meses de prisión con orden de alejamiento y sus accesorias y a la mujer a una de 3 meses con iguales accesorias y alejamiento.

La sentencia ha incluido el voto particular de cuatro de los 14 magistrados, los de Miguel Colmenero, Alberto Jorge Barreiro, Juan Ramón Berdugo y Carmen Lamela.

Los cuatro rechazan que se condene por violencia de género al hombre y creen que ambos debieron ser condenados como autores de un delito de lesiones, y ante la escasa gravedad de los hechos, serles aplicada la pena inferior en grado.

Han argumentado que los hechos probados no permiten entender que la agresión del varón a la mujer se produjo en el marco de una relación de “dominación, humillación o subordinación”.

“Las agresiones mutuas tuvieron lugar en un nivel de igualdad, en el que dos seres humanos, con independencia de los roles personales y sociales que cada uno pueda atribuir al otro, se enfrentan hasta llegar a la agresión física, teniendo como base una discrepancia sobre un aspecto intrascendente de su vida”, continúa diciendo el voto particular.

“Cuestión discutible”

Dicha discrepancia “pudiera haberse producido y tratado entre cualesquiera otras dos personas, sin implicar superioridad inicial de ninguna sobre la otra”, añaden.

Estos magistrados, no obstante, han reconocido que la materia tratada es “una cuestión discutible” en la que en el propio Supremo y otros tribunales han mantenido dos tendencias jurisprudenciales distintas, la de la sentencia mayoritaria y la del voto.

Pero creen que se ha perdido una oportunidad “de interpretar y aplicar la protección a la mujer contra la violencia de género, cuya conveniencia no parece ser discutida, dentro de sus auténticos límites”.

Han considerado también que se debe evitar “extender el trato desigual al varón y a la mujer (…) de una forma excesiva y mecánica o automática a todos los casos en los que, en el ámbito de las relaciones de pareja, actuales o pasadas, el varón maltrate de obra a la mujer”.

Aumentan los estereotipos machistas en parejas adolescentes

La presidenta del Observatorio de Violencia de Género y Vocal del Consejo General del Poder Judicial, María Ángeles Carmona, ha reconocido que “todos” los asesinatos por violencia de género son “un fallo del sistema”, tanto si ha habido denuncia previa como si no. Carmona ha comentado también en Zaragoza, donde ha participado en la Jornada sobre Violencia de Género, que se observa una repetición de estereotipos machistas entre adolescentes, aunque, por contra, también aumentan las denuncias.

Carmona, quien considera además “un fallo garrafal” la muerte de una mujer que haya denunciado maltrato, ha subrayado que “en este país no nos podemos permitir más muertes por violencia de género” y por eso ha destacado que la coordinación de todas las instituciones es “el punto de partida para proteger mejor a la mujer”.

En declaraciones a los medios en un receso de una jornada sobre Violencia de Género organizada por el Gobierno de Aragón, Carmona ha subrayado la necesidad de aprender, sobre todo los médicos, a detectar cuando se está produciendo este tipo de violencia.

Información

El objetivo es que puedan informar a las mujeres y a las adolescentes que están empezando a tener relaciones afectivas cuáles son los indicios de maltrato, como serían los celos excesivos, el aislamiento del resto de familia o amigos, la imposición de una forma de vestir, un seguimiento excesivo a través de las redes sociales, móviles o nuevas tecnologías.

Según Carmona, quien en la jornada ha hablado sobre ‘La valoración forense de la violencia de género’, no existe un perfil de mujer víctima de este tipo de violencia porque puede serlo de cualquier estatus social, aunque sí ha reconocido que las más vulnerables son las menores de edad, las que están afectadas por extrema pobreza, las inmigrantes en situación irregular y quienes están afectadas por una discapacidad.

Pero además, ha reconocido que en los últimos informes del Observatorio también se ha detectado un alto porcentaje de este maltrato en poblaciones de menos de cien mil habitantes, por lo que la “ruralidad” es un indicio de vulnerabilidad y por la información tiene que “llegar a todos los rincones para que las mujeres se sientan protegidas”, ha incidido.

Peligro en parejas adolescentes

Carmona ha apuntado de que se está detectando una repetición de estereotipos machistas y de control en las parejas de adolescentes, pero también un aumento de las denuncias, algo que considera “una buena noticia” ya que es “la única manera de poner en marcha el protocolo de protección”.

En el caso de los hombres maltratadores, ha recordado varias sentencias del Tribunal Supremo en las que se reconoce que no existe un perfil y que “cualquier hombre pude cometer un delito”, de ahí que reconozca la necesidad de “dar un paso adelante en la reeducación del maltratador”.

En este sentido ha citado casos de “mucho éxito” en la Audiencia Provincial de Alicante de hombres que no han vuelto a reincidir y por eso se están analizando, junto al Ministerio del Interior, todos los asesinatos de los últimos años mediante entrevistas con el entorno de la víctima y del propio maltratador para “afinar aún más” en la valoración del riesgo y peligrosidad del hombre.