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Derecha y PSOE quitan el impuesto de plusvalía a las viviendas más caras de la ciudad que se hereden

Los grupos municipales de PP, PSOE y Cs han forzado con su mayoría de votos en el Pleno de este martes 30 de abril a que se elimine el impuesto de plusvalía también a las viviendas más caras de la ciudad que se reciban en herencia y sean primera residencia de los afectados. La medida incluye también la aplicación de una bonificación del 20% para segundas viviendas igualmente heredadas. La propuesta ha sido tachada de “injusta y reaccionaria” por parte de ZeC y CHA, que se han opuesto a la iniciativa del PP, y han acusado a este grupo, a socialistas y a liberales de “regalar millones de euros a los más ricos de la ciudad”.

La modificación de la ordenanza fiscal que regula el impuesto de plusvalía supone extender la bonificación del 95 por ciento a todas las viviendas en caso de herencias por ‘mortis causa’, en lugar de limitar esa deducción a las de valor catastral inferior a 150.000 euros.

El consejero municipal de Economía y Cultura, Fernando Rivarés, ha criticado que la medida supondrá bonificar a sólo 234 viviendas, según los informes de técnicos municipales, “que son palacios”, porque si el valor del suelo supera los 150.000 euros el valor de mercado es muy superior. “Supongo que el PP conocerá a los propietarios de esas viviendas y tomará café en sus salones”, ha aseverado.

A su parecer, se trata de una medida “injusta y reaccionaria bajar los impuestos a los más ricos”. Se ha preguntado cómo se compensa esa merma de recaudación que puede influir negativamente en la prestación de servicios públicos, ha afeado que es una propuesta para el 1 por ciento de la población y ha preguntado para quiénes trabajan los grupos que respaldan esta propuesta.

Equidad fiscal y social

El portavoz del grupo municipal de CHA, Carmelo Asensio, ha dicho que es una propuesta “injusta” desde el punto de vista de la equidad fiscal y social. Ha dicho que haber propuesto eliminar la plusvalía a todas las herencias supondrá dejar de ingresar 23 millones de euros al año y “¿con qué se financian los servicios sociales?”, se ha preguntado.

Ha diferenciado que no es lo mismo heredar la primera vivienda de los padres que las segundas o terceras y con la bonificación anterior del 95 por ciento a las viviendas de valor catastral inferior a los 150.000 euros se llegaba al 99 por ciento de las herencias.

Además ha considerado que es una “torpeza hacerlo ahora” porque está pendiente una modificación de la ley estatal de haciendas locales que afectará al impuesto de plusvalía y “se aplicarán compensaciones a los ayuntamientos que lo sigan cobrando a los más ricos, pero si ya no se cobra, Zaragoza no tendrá compensación alguna”.

Dificultades para pagar

La portavoz del grupo municipal de Cs, Sara Fernández, ha dicho que es una “injusticia” aunque afecte a pocos ciudadanos para precisar que en la actualidad no se considera la situación fiscal del heredero que es quien paga el impuesto y en ocasiones no pueden hacer frente a los pagos de la casa donde viven.

El concejal del grupo municipal del PSOE, Javier Trívez, ha aseverado que los socialistas defienden aumentar las bonificaciones fiscales en vivienda habitual en herencias por ‘mortis causa’ y ha observado que esta propuesta “está plenamente justificada” porque hay que considerar la situación fiscal de quien hereda.

La concejal del grupo municipal del PP, María Navarro, ha aplaudido que saliera adelante una propuesta que los populares han reclamado desde hace tres años y es la primera vez que cambia una ordenanza fiscal mediante una proposición normativa.

Ha explicado que se elimina que la bonificación se aplique al valor catastral tope de los 150.000 euros porque la vivienda es la mayor inversión de los ciudadanos y además se bonifica el 20 por ciento la segunda vivienda adicional porque “es un beneficio a los zaragozanos”.

A su parecer, es de justicia porque la plusvalía ‘mortis causa’ supone una “triple imposición”, ya que se suma al impuesto de sucesiones y al IBI, y ha subrayado que “no se puede sacrificar a los zaragozanos con impuestos sobre la principal inversión de sus vidas”.

El Ayuntamiento reformará el impuesto de plusvalía por herencia

El Ayuntamiento de Zaragoza ha aprobado este viernes 16 de noviembre abrir un proceso de reforma de la plusvalía por herencia de la vivienda. La Comisión de Economía ha impulsado una propuesta normativa del Partido Popular que plantea ampliar las bonificaciones en todos los casos. Zaragoza en Común considera que esta propuesta solo favorece a los “casoplones” de los ricos.

La concejal del Partido Popular, María Navarro, defiende que la plusvalía en los casos de herencia se cobre con un 95% de bonificación en todos los supuestos, lo que podría traducirse en que todas las herencias acaben siendo bonificadas, más de 10.000 recibos cada año.

El responsable de Economía, Fernando Rivarés, ha calificado como “electoralista” y como una “barbaridad” la propuesta y alertaba de que podría suponer entre cinco y seis millones de euros menos de ingresos para el Ayuntamiento.

“Lo que están proponiendo es que dediquemos dinero público a subvencionar la herencia de casoplones en esta ciudad y si nos sobrara el dinero, nos lo podríamos pensar dos veces. Pero como no nos sobra, decimos que no”, ha sostenido.

Mejoras en el impuesto

El concejal del Partido Socialista Javier Trívez considera necesario establecer mejoras en este impuesto. “Creemos que se puede mejorar, ya que hay posibilidades en esa política que ha habido de incremento de bonificaciones para vivienda habitual, se pueda aumentar más”, ha apuntado.

La portavoz de Ciudadanos, Sara Fernández, es partidaria de suprimirlo y ha anunciado que presentará varios votos particulares para aumentar la extensión de la bonificación, no sólo a cónyuges, sino a parejas de hecho, incluir a víctimas del terrorismo y de la violencia de género y pasar de 5 a 15 años la vivienda habitual deshabitada por gente en residencias.

El portavoz de Chunta Aragonesista, Carmelo Asensio, cree que este impuesto es necesario porque es una cuestión de “justicia social” y de “equidad”.

Los grupos municipales tendrán ahora quince días para presentar sus votos particulares a la propuesta.

Estudio de la UZ: Las personas con menos recursos contribuyen más a combatir el cambio climático

Las personas con menos recursos contribuyen en mayor medida a las acciones contra el cambio climático. Éste es el principal resultado de una investigación que, a través de un experimento de ciencia ciudadana, estudia la relación entre poder adquisitivo y acciones contra el cambio climático.

El estudio, en el que se ha medido cómo actúa un grupo de personas ante un perjuicio común, ha puesto de manifiesto que las personas están dispuestas a aportar más o menos dinero para combatir el cambio climático según su poder adquisitivo. La investigación, publicada en la revista PLOS ONE, la han llevado a cabo investigadores de la Universitat Rovira i Virgili, la Universitat de Barcelona, la Universidad de Zaragoza y la Universidad Carlos III de Madrid.

“Ante desafíos que necesitan de la cooperación entre grupos con desigual capacidad de aportación hay que tener en cuenta que la mayor contribución para conseguir el bien común se ha observado en los menos poderosos”, destaca Jesús Gómez-Gardeñes que, junto a Yamir Moreno y Carlos Gracia-Lázaro, investigadores del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI), han participado en dicha investigación.

Y añade: “A pesar de que estos experimentos se han hecho a escala humana, sería importante que en la cooperación entre países se tuviera en cuenta su desigual capacidad económica”.

Más de 300 personas

El experimento de ciencia ciudadana en la calle se ha desarrollado en el marco del festival DAU del Instituto de Cultura de Barcelona. En total han participado más de 320 personas divididas en 54 grupos de seis (en la imagen superior, participantes en el experimento en plena acción).

El funcionamiento ha sido el siguiente: distribuían 240 euros a cada grupo, cuyos miembros ni se conocían ni se podían relacionar entre ellos. A cada miembro del grupo se le daba una cantidad concreta de dinero.

En la mitad de los grupos, todos dispusieron del mismo capital, 40 euros cada uno. En la otra mitad, el dinero se distribuyó de forma desigual, desde 20 hasta 60 euros a cada miembro.

A partir de aquí, cada persona debía aportar dinero a un bote común con el reto de lograr, después de diez rondas, un total de 120 euros dedicado a una acción contra el cambio climático; en concreto, plantar árboles en la sierra de Collserola (Barcelona).

Con el dinero que les quedaba obtenían vales de compra. Al empezar el experimento, todos sabían con qué cantidad de dinero contaba cada uno y en cada ronda podían conocer cuánto había aportado cada participante.

Educar en la equidad

De este modo, se ponía a prueba el esfuerzo económico que está dispuesto a hacer cada uno por un beneficio colectivo, en este caso relacionado con el cambio climático.

Los resultados constataron que, a pesar de que todos los grupos consiguieron el objetivo colectivo de llegar a los 120 euros, “la distribución del esfuerzo fue muy poco equitativa” explica Jordi Duch, investigador de la Universitat Rovira i Virgili.

Concretamente, los participantes con menos recursos contribuyeron significativamente más al bien público que los más ricos, en ocasiones, hasta dos veces más. Los investigadores concluyeron que los más pobres formaban parte de los considerados “grupos generosos”, mientras que los más ricos se clasificaban mayoritariamente en un “grupo agresivo”.

Los resultados sugieren que las políticas futuras se beneficiarían tanto de reforzar las acciones de justicia climática como de educar en la equidad, en lugar de centrarse en la comprensión de las consecuencias climáticas genéricas o globales, puesto que esta sensibilización no ha demostrado que traiga aportaciones equitativas.

Mejor la cooperación que la competición

“De hecho, el estudio demuestra una vez más que la cooperación es mejor que la competición a la hora de conseguir alcanzar metas socialmente deseables, y que en el caso del cambio climático es necesaria la cooperación entre todos los agentes involucrados”, señala otro de los autores del estudio, Anxo Sánchez, catedrático del departamento de Matemáticas de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M).

El análisis de los resultados indica que en los grupos en los que no había desigualdades en el capital se han podido diferenciar dos comportamientos: uno que coopera con cantidades que se considerarían justas -aproximadamente con la mitad de su capital inicial- y otra parte que cooperan mucho más del justo.

Sin embargo, en los grupos que partían de la desigualdad inicial, hay muchas más diferencias. Quienes disponían de más dinero (50 o 60 euros) contribuían menos de lo que se considera justo, al contrario de quienes tenían menos (20 o 30 euros) que contribuían proporcionalmente mucho más.

Los pobres, más vulnerables

Estos resultados evidencian que “dadas las desigualdades, los grupos más pobres son más vulnerables y, por tanto, quienes más sufren”, explica Julián Vicens, actualmente investigador del grupo OpenSystems-UB y miembro del Instituto de Sistemas Complejos de la UB (UBICS).

Este hecho se puede extrapolar y comparar con las negociaciones entre países ricos y pobres: los países más industrializados -que son los que más impactan sobre el cambio climático- son los que tienen más herramientas para combatirlo y, en cambio, los países más pobres son los que salen más perjudicados.

Y también se puede comparar a nivel local, donde la gente con menos recursos es la más afectada por los efectos el cambio climático y son más frágiles.

El dispositivo experimental, implementado en tabletas, simula interacciones sociales estratégicas basadas en la teoría de los juegos y plantean dilemas sociales que ponen en tensión el interés individual y el bien común y se han aplicado mecanismos de machine learning para identificar patrones de comportamiento.