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El cambio climático en Aragón es ya un triste hecho: la temperatura ha aumentado 1,6 ºC en 30 años

El aumento de la temperatura media en 1,6 ºC en los últimos 30 años evidencia que Aragón no es ajeno al cambio climático, tal y como determina la Ponencia de Cambio Climático y Agua de la Comisión del Agua de Aragón. La ponencia, presentada este jueves en Zaragoza, recoge además que en los últimos cincuenta años en el Pirineo el incremento ha sido de 1,2 ºC (0,85 más que la media mundial) y en el último siglo la de la cuenca mediterránea lo ha hecho en 1,4 ºC, 0,4 más que la media global.

En declaraciones a los medios de comunicación previas a la presentación de la ponencia, el consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona, ha destacado el reto de llegar a conclusiones por unanimidad, como se ha hecho en esta ponencia, en la que han participado casi una veintena de expertos.

Cambio en la forma de gobernar

El estudio ha sido presidido por el experto en medioambiente Javier Celma, quien ha destacado que más allá de las estrategias para el cambio climático, que ya se están llevando a cabo por parte del Ejecutivo aragonés, estas conclusiones evidencian la necesidad de una “nueva forma de gobierno”.

En este sentido, ha indicado que más allá de las planificaciones a largo plazo que se hacían hasta ahora será necesario crear “políticas adaptativas” que permitan desarrollar estrategias a corto plazo basadas en la “acción-reacción”.

Para estar preparados, el experto propone un sistema de indicadores que mida constantemente lo que está ocurriendo y que, a partir de ahí, permita tomar decisiones políticas en ámbitos como la agricultura, el turismo, la economía, la salud o el urbanismo (en la imagen superior, manifestación de jóven es contra las políticas que propician el cambio climático).

Disminución de recursos hídricos

En materia de agua, el estudio concluye que en los últimos años se ha detectado la disminución de recursos hídricos y caudales en muchos ríos de la cuenca del Ebro y causada no tanto por la reducción de las precipitaciones, sino por el incremento de las temperaturas.

Además, también ha influido el cambio en las ocupaciones del suelo, con especial relevancia del abandono de las actividades tradicionales, que es algo que se aprecia en las estaciones de aforo de las cabeceras de los ríos.

Ante este escenario, la ponencia recomienda reforzar la estrategia de cambio climático con actuaciones transversales que hagan especial hincapié en su afección al medio hídrico, la apuesta por las energías renovables o el impulso de una economía sostenible basada en una mejor gestión de los recursos.

Observatorio

Como medida concreta, el grupo de trabajo ha propuesto la creación de un observatorio de seguimiento y evaluación de los efectos del cambio climático en la región y que se disponga de indicadores que permitan evaluar anualmente los efectos de este fenómeno en el territorio.

“El cambio climático no es solamente una cuestión ambiental, sino social, económica y de salud”, ha concluido el presidente de esta ponencia que se ha desarrollado durante dos años por parte de expertos en la materia.

La Ponencia apuesta por la recuperación del Pabellón de España de la Expo 2008, como sede del Instituto de Investigación sobre el Cambio Climático en el Área Mediterránea, potenciando así el liderazgo de Aragón en la lucha contra el cambio climático en el sur de Europa.

La temperatura del Pirineo subió 1,2 grados en los últimos 50 años, un 30% más que la media mundial

La temperatura media en los Pirineos ha aumentado 1,2 grados en los últimos 50 años, un 30 por ciento más que la media mundial, de 0,85 grados, según un informe del Observatorio Pirenaico del Cambio Climático (OPCC).

Así se recoge en el informe “El Cambio Climático en los Pirineos: impacto, vulnerabilidades y adaptación”, cuyo coordinador, Juan Terrádez, ha señalado hoy que la mitad de los glaciares de los Pirineos han desaparecido y ha expresado sus dudas de que a finales de siglo “queden muchos glaciares” en la cordillera (en la imagen superior de Álvaro Sierra, el glaciar de Monte Perdido, que ha retrocedido un 42% desde 1980).

El estudio, elaborado por más de 100 expertos de España, Francia y Andorra, también revela una disminución de las precipitaciones de un 2,5 % por década y vaticina una reducción de hasta un 50 % del espesor de la nieve en el año 2050, que podría ser de hasta el 80 % a finales de siglo “si no se actúa”, ha afirmado Terrádez.

El coordinador del informe ha apuntado la “escasez y variabilidad” de la disponibilidad hídrica como uno de los problemas socioeconómicos más importantes derivados del cambio climático en los Pirineos, ya que se reduce el agua disponible para la generación de energía hidroeléctrica y para los cultivos de secano, que se ven más afectados por las plagas.

Además, la mayor variabilidad del clima provoca un incremento de los riesgos naturales, como deslizamientos de tierras, desprendimientos, aludes, inundaciones e incendios forestales, así como episodios de sequía y lluvias torrenciales cada vez más intensos.

Terrádez también ha explicado que una de las consecuencias más relevantes para la fauna y flora de la región es “la falta de sincronía” entre especies que dependen las unas de las otras, como los insectos polinizadores y las plantas.

Los Pirineos “tienen fiebre”

La coordinadora del OPCC, Idoia Arauzo, ha calificado de “grave” la situación actual en el Pirineo y ha reclamado una “actuación urgente” e “incorporar el cambio climático en las políticas”, porque “está sucediendo a una velocidad muy rápida”.

Los Pirineos tienen “fiebre” y “es un síntoma de que algo está pasando”, ha apuntado Arauzo, quien también ha detallado los diez desafíos del cambio climático en los Pirineos que se deducen del informe, entre ellos preparar a la población ante los extremos climáticos, reforzar la seguridad ante los riesgos naturales y acompañar a la población ante las sequías.

Asegurar la calidad de las aguas, mantener el atractivo turístico del Pirineo, enfrentarse a los cambios en la productividad y calidad de los cultivos, prever los cambios irreversibles en el paisaje y la posible pérdida de biodiversidad, adaptarse a los desequilibrios entre oferta y demanda energética y hacer frente a la propagación de plagas completan la lista de desafíos.

La coordinadora del OPCC ha insistido en “reducir las emisiones contaminantes” y “adaptarse” como formas de enfrentarse a este problema y ha recordado que el cambio climático es un “factor de estrés más” del territorio, como puede ser la despoblación o la falta de relevo generacional en el sector primario.